Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Columnistas
Desaceleración
En nuestra región fronteriza el panorama se complica con factores externos.
Authored by
Viernes, 2 de Octubre de 2026

Hablar de economía a veces suena a fórmulas indescifrables, pero lo que pasa en los bolsillos de los cucuteños en estos meses es, en realidad, muy fácil de entender: la economía local está experimentando una desaceleración. Y como casi todo en la vida, esto no responde a una sola causa, sino a un cóctel de factores que se juntaron para apretarnos el zapato.

El primer ingrediente viene del propio Estado. Durante el primer semestre, el gasto público nacional creció un 10% y rozó los 130 billones de pesos, mientras la economía del país apenas crecía al 3%. Esa fiesta inflada por afanes electorales y récords burocráticos y de trabajos improductivos hoy pasa factura: en este segundo semestre se siente una menor contratación y un menor dinamismo en todo el país, un bache que se agrava porque coincide con la llegada de un nuevo gobierno estructurando su plan de desarrollo, un proceso que siempre toma meses en arrancar a gastar en sus prioridades. 

A esto se suma el remedio que debió aplicar el Banco de la República. Ante la persistente inflación causada por el sobrecalentamiento del gasto nacional, la autoridad monetaria tuvo que subir las tasas de interés para enfriar el país. Esto elevó el costo de oportunidad de cualquier proyecto y le restó dinamismo al comercio y a la inversión.

En nuestra región fronteriza el panorama se complica con factores externos. Por un lado, el poder de compra del dólar cayó cerca de un 15% en el último año. Esto no solo redujo el poder adquisitivo de los vecinos que suelen venir a comprar, sino que le restó competitividad e ingresos en pesos a sectores claves como el carbón, el arroz, el aceite, la palma y el café, además de golpear de manera silenciosa a otros circuitos de la economía subterránea y de exportación ilícita que históricamente han movido liquidez en la región.

Por otro lado, la lenta pero constante apertura de Venezuela ha hecho que los ciudadanos del vecino país encuentren hoy otras fuentes de abastecimiento más allá de nuestra frontera, lo que de forma natural le resta demanda al comercio cucuteño. A esto se suman los cambios en los hábitos de consumo y en la logística mundial: hoy, pedir un producto directo a una fábrica en China resulta a veces más cómodo que ir a buscarlo al centro de Cúcuta, especialmente cuando la inseguridad y su percepción aumentan.

Sin embargo, hay algo que no cambia: los factores económicos son dinámicos y las crisis son temporales. Cúcuta ha demostrado históricamente una enorme capacidad de adaptación y evolución. Con el paso de los meses, a medida varios de los factores mencionados se tornen menos negativos y las condiciones para que Venezuela recupere su normalidad económica terminen de asentarse, el panorama cambiará. La ciudad seguirá encontrando el terreno fértil para recuperar la actividad, generar el empleo y la esperanza que su gente necesita.


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion . 

Temas del Día