El caso de Maricarmen, a sus 87 años, sacada en camilla en la Puerta del Sol, uno de los sitios más turísticos de Madrid, a pocas cuadras del Palacio de la Moncloa, muestra la realidad de la crisis que vive España, especialmente en temas de vivienda.
Maricarmen tenía una pensión de 1.300 euros y el arriendo le costaba 1.600. Para agravar el hecho, se trataba de una mujer con movilidad reducida y una discapacidad del 50%. El padre de Maricarmen firmó el contrato de alquiler de renta antigua de un piso de unos 90 metros cuadrados en la calle Alcalde Sainz de Baranda. Tras fallecer él y luego la madre, el contrato se subrogó a Maricarmen. Tras tres intentos previos suspendidos, la comisión judicial ejecutó el cuarto intento con apoyo de unidades antidisturbios de la Policía Nacional, en medio de protestas convocadas por el Sindicato de Inquilina. Maricarmen fue sacada en camilla y trasladada al Hospital General Universitario Gregorio Marañón, donde falleció el 7 de octubre de 2026 a los 87 años.
Este episodio me recuerda una charla que tuve con la escritora Cristina Fallarás, quien había sido desalojada de su apartamento en Barcelona. Nos habíamos encontrado en la calle la Santísima Trinidad, en el café “La Blanca Doble”, que frecuentaba el escritor colombiano Santiago Gamboa. Cristina me comentaba que cuando fue desahuciada decidió esribir una crónica que se titulaba “ A la puta calle”, y me comentaba que si quería saber lo que era la vivienda en España fuera al barrio Lavapiés que es donde vive la población migrante en Madrid. Decidimos ir y allá entramos al café “Pum pum”. En mi caso, venía golpeado de París de ver 380 muertos en el invierno del 83.
La muerte y desalojo de Maricarmen desató masivas movilizaciones en Madrid (con miles de personas frente al edificio y posteriormente en la Puerta del Sol) y muestras de solidaridad en otras ciudades de España.
El caso avivó el debate nacional sobre la gravedad de la crisis habitacional, la legislación de alquileres antiguos y la protección a personas vulnerables, influyendo en la presión política sobre el gobierno central para impulsar nuevas medidas y decretos sobre la vivienda.
En alguna ocasión acompañaba a un amigo en el norte de París y pasamos por una zona que se llama “Le Front Populaire”, y al ver las carpas, las condiciones infrahumanas en las que duerme mucha gente, o los que pasan un invierno en el metro de París, por momentos se piensa que eso no puede suceder en Francia. La película “La haine” – odio -, muestra esa realidad.
Resulta irónico que el desahucio haya ocurrido en un lugar como la Puerta del Sol, lugar en el que suelen congregarse las principales protestas políticas de España, y en donde en 1912 fue asesinado José Canalejas, jefe de gobierno en esa ocasión, y no muy lejos de ahí, en la calle Claudio Coello, fue dinamitado el carro de Luis Carrero Blanco cuando salía de una iglesia, jefe de gobierno, atentado realizado por la ETA.
“A la puta calle”, ante todo, es un libro de denuncia, un grito de indignación contra la gestión de la crisis por parte de las entidades bancarias y los partidos políticos, criticando la falta de empatía y la incredulidad de la sociedad e incluso de colegas de profesión ante la crudeza de la situación.
Hoy en día, se calcula que España tiene un déficit de vivienda que se acerca a un millón, mientras en Colombia es de 4.8 millones. En Francia, el déficit presupuestal en la educación superior, la razón de las protestas, hoy en día es de cerca del 5 del PIB. En Colombia es cercano a 10 billones de pesos.
Hace muchos años, cuando estudiaba en Francia, fui a pagar la matrícula y cuando me dieron el recibo pensé que se habían equivocado: era algo así como 500 mil pesos en una universidad como la Javeriana. Virginia Woolf en su libro, “Derecho a tener una habitación propia” imaginaba qué le habría pasado a una hermana ficticia de William Shakespeare, igualmente talentosa. “Mientras William iba a la escuela y triunfaba en el teatro, Judith habría sido confinada en casa, casada a la fuerza y abocada a la locura o al suicidio por la falta de oportunidades”.
PD. Terminando de escribir esta columna me entero de la muerte de Laura Cabrera Villamizar. Hermosa mujer, inteligente abogada. Se nos fue muy pronto Laura.
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