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Cúcuta
Andrés Ramírez, de ser el mejor Icfes de Norte de Santander a reinventar su vida tras un accidente
Aunque su puntaje le otorgó la oportunidad de quedar seleccionado en la Universidad de Antioquia, entre más de 12.000 aspirantes, su destino dio un giro drástico poco antes de empezar la carrera universitaria.
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Juan Marcoantonio Rivas Pinilla
Juan Marcoantonio Rivas Pinilla
Domingo, 25 de Octubre de 2026

A finales de octubre de 2003, Andrés José Ramírez Contreras se convirtió en el estudiante con el mejor puntaje de ICFES en Cúcuta y Norte de Santander. Este logro obtenido gracias a meses de preparación le garantizaba, en aquel entonces, ir a estudiar medicina y cumplir el sueño de especializarse en neurocirugía.

Aunque su puntaje de 63 sobre 100 le otorgó la oportunidad de quedar seleccionado en la Universidad de Antioquia, entre más de 12.000 aspirantes, su destino dio un giro drástico poco antes de empezar la carrera universitaria.

Resulta que el 26 de marzo de 2004 Andrés Ramírez decidió hacer una fiesta de despedida junto con un grupo de cuatro amigos, antes de partir para Medellín. La celebración se llevó a cabo en la urbanización Prados II, pero la invitación a otra fiesta los hizo dirigirse al conjunto residencial Parques, a pocos metros del lugar en el que se  encontraban.

Pero, fue en el camino hacia ese conjunto, donde Andrés, quien tenía 17 años, enfrentaría una de las etapas más complejas en su vida. 

Andrés José Ramírez

No daban esperanzas

Mientras el grupo de amigos caminaba por el andén en medio de abrazos y cantos, un carro rojo los arrolló por sus espaldas provocándoles graves heridas. El vehículo, cuyo conductor iba en estado de embriaguez, le rompió la pierna derecha a Andrés y también a dos de sus amigos.

“El choque me rompió la tibia y el peroné, pero lo más grave no fue eso, sino que el impacto me lanzó contra un poste metálico generándome un trauma craneoencefálico y un derrame cerebral”, expuso Contreras.

Aunque algunos recuerdos son borrosos, el cucuteño relata que tras este accidente perdió la conciencia y permaneció tres semanas sumido en  coma profundo.
Durante ese mismo tiempo, el destino de la vida de Andrés se debatía entre sus doctores, quienes, por la gravedad de las heridas, no ofrecían ninguna esperanza de que sobreviviera. 

Incluso, al lograr despertar, los médicos le llegaron a plantear a sus padres la posibilidad de desconectarlo ante el riesgo de que quedara en estado vegetal.

Andrés Ramírez - rehabilitación

Pese a ello, la esperanza de sus seres queridos fue mayor y tras un mes de espera, decidieron trasladarlo a la Clínica Médico Quirúrgica.

“A la clínica llegué inconsciente y hasta finales de mayo de 2004 fue que pude recuperar del todo la conciencia, exactamente dos meses luego del accidente”, recuerda Ramírez.

Aprender de cero

Y aunque logró recuperar su conciencia, los golpes que sufrió le ocasionaron amnesia por cerca de un año, además de secuelas físicas que ameritaron varias terapias.

En este sentido, su proceso de recuperación empezó en el Centro de Rehabilitación Cardiopulmonar del barrio San Eduardo, en donde al poco tiempo sus médicos le recomendaron acudir a un centro de mayor complejidad en Bogotá.


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De ese modo, inició un nuevo reto para el joven y su familia porque la EPS a la que estaba vinculado se negó a hacer el traslado, aceptando únicamente que lo atendieran en Cúcuta.

“Los médicos le insistieron a mi madre y ella envió una acción de tutela contra la EPS, así y con el apoyo de varios magistrados se logró aprobar mi traslado a Teletón, en Bogotá”, comenta.

Una vez en la capital del país, Andrés Ramírez vivió durante seis meses un proceso de rehabilitación intensiva donde aprendió a caminar y escribir como en sus primeros años de infancia.

Andrés Ramírez en La O

Pensó en quitarse la vida

En el segundo semestre del año 2005,  todavía con algunas secuelas, decidió ir a Medellín para cumplir su sueño de estudiar medicina en la Universidad de Antioquia, la cual le había guardado el cupo al enterarse de su accidente.

Sin embargo, el cucuteño afirma que al empezar la carrera, se dio cuenta de que muchos de los temas de química que dominaba en el colegio, se le habían olvidado.
“Un primer parcial de química orgánica lo perdí con 1.5 y no creía que eso me podía estar pasando”, expresa.

Esta decepción, admite Andrés, lo llevó a pensar durante un momento en la posibilidad de quitarse la vida saltando desde el octavo piso de su apartamento. Pese a ello, afirma que logró desistir de esa idea al pensar en las consecuencias que podría tener su decisión.


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Así pues, la valentía de continuar viviendo, sumado a su buen desempeño en una asignatura llamada salud y sociedad, fue lo que llevó a Andrés a retirarse de medicina e iniciar otra carrera, esta vez en su tierra natal.

Un abogado con sello cucuteño

Nuevamente en Cúcuta, Andrés Ramírez decidió iniciar en el segundo semestre de 2006 la carrera de Derecho en la Universidad Simón Bolívar. 

Aunque al principio el cambio fue fuerte, la carrera le empezó a gustar a partir del tercer semestre gracias a los maestros y compañeros que lo apoyaron.

“Sin embargo, no permitía que me ayudaran, porque yo podía solo, así tuviera que memorizar más de la cuenta o prepararme con muchos días de anticipación para los exámenes”, explica. 
 

Andrés como abogado..

De esta manera, Andrés se graduó en el año 2011, logrando conseguir al poco tiempo un trabajo en el Juzgado Quinto de Familia como auxiliar de servicios generales.
Posteriormente, fue nombrado citador en el Juzgado Segundo de Descongestión Civil y contrario a quedarse en ese puesto decidió con sus ahorros especializarse en derecho de familia en la Universidad Libre.

Motivado por su pasión por el aprendizaje, Ramírez también adelantó un diplomado en derechos humanos en la Universidad Francisco de Paula Santander y cursó estudios técnicos en diseño gráfico, como terapia para seguir recuperando sus movimientos. 

Además, durante los últimos 15 años, Andrés se continuó destacando como abogado, llegando a pertenecer a la firma Abogados y Asociados; teniendo la oportunidad de llevar más de 10 procesos por su cuenta  y también trabajando en la Alcaldía de Salazar de Las Palmas.


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Relato de un accidente 

Las más recientes experiencias laborales y personales de Andrés José Ramírez Contreras, así como sus vivencias desde el año 2005 están plasmadas en un libro que publicó este año y que se denomina Relato de un Accidente. 

Según afirma el nortesantandereano, este libro de 252 páginas, empezó a escribirlo hace 21 años como una forma de terapia para mejorar su escritura. 

“Inicialmente decidí escribir sobre mi proceso de rehabilitación, pero luego lo continué escribiendo de manera más esporádica y terminé incluyendo mis experiencias en la universidad, el trabajo y la especialización”, añade.

Hoy en día una de las metas del cucuteño es poder hacer más reconocida su obra, la cual ha terminado convirtiéndose en una motivación para él mismo.
Igualmente, Andrés Ramírez invitó a todos quienes conozcan su historia por ese u otro medio, a nunca rendirse porque nada es imposible con la suficiente voluntad y determinación.


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