Durante años hemos escuchado que la solución al desempleo es emprender; sin duda, crear una empresa es una decisión valiente que refleja iniciativa, creatividad y el deseo de construir un mejor futuro. Sin embargo, en el contexto económico actual, emprender por sí solo ya no basta; la verdadera pregunta no es cuántos negocios se crean cada año, sino cuántos logran consolidarse, crecer, innovar y generar empleo de calidad. Esa es la diferencia entre una economía que sobrevive y una que realmente progresa.
Norte de Santander ha demostrado históricamente un fuerte espíritu emprendedor; basta recorrer los municipios del Área Metropolitana de Cúcuta para encontrar infinidad de pequeños comercios, restaurantes, talleres, empresas familiares, negocios digitales y cientos de iniciativas que nacieron del esfuerzo de quienes decidieron generar su propio ingreso frente a un mercado laboral desafiante.
Pero emprender por necesidad no siempre significa construir empresas sostenibles; según el estudio “La Supervivencia Empresarial en Colombia” de Confecámaras (2023), solo el 33,5 % de las empresas creadas en el país continúan operando después de cinco años, en otras palabras, cerca de dos de cada tres desaparecen antes de consolidarse.
La realidad de nuestra región ayuda a explicar este fenómeno, el Área Metropolitana de Cúcuta registró una tasa de informalidad laboral del 63,6 % (DANE 2025), una de las más altas del país, y ocupó el cuarto lugar en desempleo entre las principales ciudades, con una tasa del 12,8 %. Estas cifras muestran que para miles de personas emprender no siempre es una opción, sino una necesidad. Sin embargo, en nuestro departamento, la tasa de supervivencia empresarial es baja: según el Estudio de Estimación Empresarial 2023 de la Cámara de Comercio de Cúcuta, menos de 4 de cada 10 empresas creadas logran mantenerse activas después de cinco años, en línea con el promedio nacional
Por lo tanto, las condiciones del mercado cambiaron; hoy no basta con abrir un negocio, es necesario diferenciarse, incorporar tecnología, administrar con información, comprender al cliente, utilizar herramientas digitales y construir modelos empresariales capaces de adaptarse a una economía cada vez más competitiva.
La Cuarta Revolución Industrial está transformando la manera de producir, vender y competir; la inteligencia artificial, el comercio electrónico, la analítica de datos y la automatización ya no son tecnologías exclusivas de las grandes empresas. También representan oportunidades para las micro y pequeñas empresas que decidan innovar.
El verdadero desafío para nuestra región no consiste únicamente en aumentar el número de emprendimientos, sino en fortalecer su capacidad para crecer y permanecer; esto exige acceso a financiación, formación empresarial, transformación digital, innovación y una mayor articulación entre universidades, gremios, entidades públicas y el sector privado.
Resulta alentador que durante 2025 la Cámara de Comercio de Cúcuta y la Gobernación de Norte de Santander hayan fortalecido iniciativas para impulsar la competitividad empresarial y el desarrollo de capacidades productivas, pero el reto sigue siendo enorme y requiere continuidad, visión de largo plazo y trabajo conjunto.
Nuestra zona de frontera no necesita únicamente más empresas, necesita empresas más productivas, más innovadoras y con capacidad para competir dentro y fuera del país, porque crear un negocio es el primer paso; mantenerlo, hacerlo crecer y convertirlo en una fuente de empleo y desarrollo para la región es el verdadero desafío.
En una economía cada vez más basada en el conocimiento, el emprendimiento seguirá siendo indispensable; pero el éxito de Norte de Santander dependerá de que logremos transformar el entusiasmo de emprender en empresas sólidas que impulsen la competitividad, la innovación y el bienestar de toda la región.
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