Pues ser líder de una potencia del planeta da ventajas y desventajas de apreciación subjetiva en todos los sentidos y las va imponiendo porque sí; como las del presidente Trump en estos días que pasaron.
Según él, la Unión Europea es una de una de las autoridades fiscales y arancelarias más hostiles y abusivas del mundo y se formó con el único propósito de aprovecharse de Estados Unidos. No tiene explicación la torpeza de gravar con aranceles del 50% el whisky americano desde el pasado primero de abril a causa de los diferendos sobre el acero y el aluminio.
Con su simplismo republicano reaccionó y pidió la eliminación o amenazó subir el arancel al 200% a sectores claves de la producción europea, como el vinícola, aceites vegetales y cerámicas.
O cumplen…o cumplen ha dicho Trump. Aranceles cero para sectores aeronáuticos, farmacéuticos genéricos, agrícolas, recursos naturales y materias primas.
Además, hacer realidad el compromiso de inversiones en los Estados Unidos en sectores estratégicos de energía, tecnología, defensa y semiconductores como silicio, germanio, selenio, galio y boro.
Cumplir el compromiso de compras estratégicas por mil millones de dólares de petróleo, gas, energía nuclear y equipos militares.
Nos afecta lo pactado en los aranceles, indiferentemente de los sectores ya citados, pues los colombianos somos consumidores de vino.
Lo único que faltaba. Pese a que el consumo del vino disminuyó el año pasado en 2,7% alcanzando veinte mil ochocientos millones de litros, sigue siendo el nutriente más común de la humanidad. Cada ser humano consume 170 litros por año según UNICEF.
Aquí en Colombia, que ya estamos iniciados en los tres vasos de vino diarios, nos afecta el arancel de la Unión Europea, nos golpea la apelación que interpuso el presidente Trump al fallo del Tribunal Supremo, la prorroga complicada que debe hacer el Congreso y somos el tercer mercado en la región gastándonos hoy unos 500 millones de dólares.
¿Qué iremos a hacer? El whisky Buchanan, Old Parr, Jhonnie Walker, puro o mezclado que consumimos los colombianos nos llega por Panamá, Costa Rica, Belice y San Andrés.
¿Qué nos va o que nos viene que Trump vaya por por Groenlandia? Pues mucho diríamos todos, pues no estamos dispuestos a tomar de aperitivo la “chicha de maíz”, todo por el capricho arancelario de la Comunidad Europea y el régimen presidencial americano.
Adenda: “Plantaremos la bandera en Marte y vamos a cambiar el nombre del Golfo de México a Golfo de América”, D. Trump, presidente.
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