La izquierda parece no tener cabida en Norte de Santander. Así lo reflejan los resultados de la primera vuelta presidencial, en la que un 70,6% (519.161) de los votos depositados en el departamento fueron para el representante de la derecha, Abelardo de la Espriella; mientras que Iván Cepeda recogió el 17,4% (128.091) de los sufragios.
Esta tendencia no es nueva. Pasó también en los comicios presidenciales de de 2018, cuando Iván Duque capitalizó el 61% en primera vuelta y el 77,8% en segunda, frente a 9,19% y 18,03% de Gustavo Petro.
Además, en 2022, Norte de Santander respaldó con un 54,11% al fallecido Rodolfo Hernández en primera vuelta, ronda en la que el hoy presidente Gustavo Petro logró el 15,83% de los sufragios.
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Y en la segunda vuelta de aquella oportunidad, pese a la derrota, el 77,8% de la votación la obtuvo el exalcalde de Bucaramanga, mientras que Petro apenas alcanzó el 20,86%.
Pero ¿cuál es la razón por la que el departamento es tan esquivo a la izquierda?
Analistas políticos aseguran que Norte de Santander, históricamente, ha tenido un ADN conservador, no de partido, pero sí de ideas y principios, lo cual determina su tendencia política, pero adicionalmente apuntan a otros fenómenos que ratifican la decisión final del voto.
El ejemplo de Venezuela
Lo que sucedió en Venezuela tras la llegada de la Revolución Bolivariana, liderada primero por Hugo Chávez y luego por Nicolás Maduro, resultó muy diciente para los nortesantandereanos, que a toda costa, desde las urnas, han intentado evitar que un gobierno de ese estilo prospere en Colombia.

La afinidad de Petro y ahora del candidato Iván Cepeda con las ideas de Chávez, han generado resistencia y rechazo en el electorado de este departamento, pero en particular de Cúcuta, como ciudad que le ha correspondido vivir la peor parte de la crisis venezolana, producto de los conflictos internos, políticos y sociales, de esa nación.
Ronal Rodríguez, vocero e investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, señala que Norte de Santander, a diferencia de otros territorios del país, es de las regiones más conservadoras, fundamentalmente por el contraste con el vecino.
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“Dentro de la lógica venezolana (Norte) sería considerado un estado andino, donde predomina la idiosincrasia conservadora, rasgo que se ha asentado más con la Revolución Bolivariana”, dice.
Adicionalmente, explica que los nortesantandereanos vieron -y siguen viendo- cómo Venezuela se empobreció a partir del proyecto político impulsado por Chávez y que todavía prevalece, a pesar del tutelaje de los Estados Unidos.
“Eso hace que su visión política tenga una posición diferente a la de otros territorios donde, las ideas que inspiraron o que justifican la Revolución Bolivariana, pueden llegar a tener más calado o ser vistas con un poco más de simpatía”, sostiene.
Rodríguez asegura que Norte de Santander, además de entender la amenaza de la izquierda, conoce lo que sucedió en Venezuela con el comportamiento de los líderes.
Explica que a partir del relato de los venezolanos residentes en el departamento, que representan el 27% de la población, el nortesantandereano ha identificado un modus operandi en el presidente Petro, a partir de su forma de confrontar la institucionalidad del Estado y de tratar de instrumentalizarla, lo cual ha generado rechazo.
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Asimismo, refiere que las dinámicas del conflicto armado, que también hacen parte de la tradición del departamento, sobre todo en el área del Catatumbo, donde actores han enarbolado ideales de izquierda para acceder a una serie de rentas ilícitas para financiar su proyecto político, pero en perjuicio de la población, también ha tenido un peso importante.
“Como en ningún otro departamento, Norte de Santander tiene claro que la ruta recorrida por Venezuela es un ejemplo de cómo un proyecto que usa narrativas de izquierda, lo que pretende es instaurar un proyecto autoritario y eso ha elevado la prevención al máximo frente a Iván Cepeda”, sostiene el investigador de la Universidad del Rosario.
Las oportunidades de mejora económica
Frente al rechazo que generan las opciones de izquierda, el discurso que están comprando los nortesantandereanos tiene que ver con las oportunidades de mejora en lo económico que propone la fórmula de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo.

En este sentido, Edinson Martínez Rozo, profesor de Derecho y asesor del Consultorio Jurídico de la Universidad Simón Bolívar sede Cúcuta, señala que la gente relaciona al gobierno actual con los altos índices de informalidad (que supera el 70%) y las tasas de desempleo de dos dígitos.
Igualmente, explica que la gente interpreta que lo que sucede en materia económica se traduce en el desarrollo de la política económica del Gobierno nacional, que no produjo un cambio notorio en este sentido, sino una continuidad de las políticas económicas de gobiernos anteriores que descuidaban a Norte de Santander.
Asimismo, señala que el electorado también estaría haciendo un pase de factura por lo que considera una errada política energética. “Debilitar a Ecopetrol y afectar la actividad de exploración y explotación de hidrocarburos, es un tema que también la gente interpreta como equivocado y que lesiona seriamente los intereses en el oriente colombiano”, asegura.
Martínez Rozo indica que otro aspecto por el cual el nortesantandereano decide votar a la derecha está relacionado con el tema del presupuesto público, ya que “hay preocupación por el incremento de la deuda pública, que pasó de 800 billones a 1.250 billones de pesos, y el pago de altas tasas de interés por este endeudamiento, lo que hace que las finanzas sean inviables a corto plazo”.
El analista también señala que la aprobación de una reforma agraria que no dio los resultados esperados y no incrementó la producción agrícola, sumado a presuntos comportamientos del Estado en materia de contratación ineficaz y alta burocracia, ha hecho que la ciudadanía lo relacione con políticas equivocadas del Gobierno nacional.
El profesor de la Unisimón no deja de lado el deterioro de la seguridad y orden público en el departamento.
Al respecto sostiene que los altos índices de delincuencia y el conflicto en la zona del Catatumbo han influenciado notoriamente el comportamiento del electorado.
“Las personas perciben que el gobierno actual no ha ofrecido soluciones en políticas públicas a esta necesidad, y con Iván Cepeda no ven garantías de mejora”.
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