Los contradictores de siempre reviraron contra mi columna pasada, relativa al Señor presidente Abelardo de la Espriella. Casi todos “zurdos” y de ellos algunos muy ilustrados, pero “toposos”.
Había dicho que los providenciales del siglo pasado y los de este que comenzó, merecían una referencia, unos que encarnaron el bien y otros el mal. Como Churchill, Mussolini, Hitler, Franco, Stalin, Perón y Mao Tse Tung, pues todos aparecieron cuando sus países en la ruina absoluta se quedaron sin brújula y miraron al hombre que los convocaba a un futuro cierto y mejor.
Otros en cambio, opinaron favorablemente y hasta me enviaron añejos editoriales de prensa sobre ese tipo de personajes. Como el de un colega y columnista “Copeyano” del Diario El Nacional Venezuela sosteniendo que los hombres y mujeres providenciales, en la historia universal revela como ellos han aparecido luego de catástrofes políticas o socioeconómicas, de revoluciones, de guerras o invasiones.
Winston Churchill, por ejemplo, un político inglés inicialmente liberal y luego conservador. Militar, estadista primer ministro y Nobel de literatura que propició reformas laborales como la jornada de ocho horas, las juntas de salarios para fijar el mínimo y multiplicar el empleo. Asumió providencialmente el poder para guiar a Inglaterra sitiada y aislada en plena guerra mundial, ofreciendo sangre, sudor y lágrimas hasta derrotar con sus aliados el aparente e invencible nacional socialismo alemán.
O el “Duce “Benito Amílcar Andrea Mussolini el dictador italiano y líder del partido nacional fascista, enemigo de la igualdad creador de su falso nacionalismo revolucionario, que impondría a toda Europa que consideraba su espacio vital con la dictadura de sus “camisas negras”, marchando sobre Roma y restableciendo el imperio romano. Caído y apresado huyó con su Clareta Petacci y fueron fusilados cerca de Milán por los comunistas.
O Hitler poseído de la paranoia racial aria del hombre superior alemán-übermensch-, que sugirió Nietzsche, como señalados por el ser supremo para gobernar a todos los pueblos por ser inferiores. Razón loca para desencadenar la II guerra mundial y cremar en el holocausto 6 millones de judíos.
Y el dictador soviético Joseph Stalin el frustrado sacerdote ortodoxo que gobernó a Rusia 32 años y en sus famosas “purgas torturó y eliminó millones de personas y sin embargo, fue el genio de los planes quinquenales de la producción agrícola que volvió potencia su imperio soviético.
Y Los nacionalismos trasplantados de Europa que llegaron a Iberoamérica con Juan Domingo Perón, soñando unir a Argentina, Brasil y Chile para superar el subdesarrollo y la dependencia copiando las ideas de Getulio Vargas y Gervasio Artigas que hoy llamamos populismo.
El populismo que hoy cómodamente propalan los “progre”, en su modalidad de izquierda de salón de intelectuales posudos, humanistas, politólogos, sociólogos y artistas de clases media y alta latinoamericana, que manipulan a los jóvenes universitarios, a los artesanos y obreros con poder o sin él, utilizando todos los medios sociales y los no convencionales para instaurar la anarquía con protestas, marchas y balcones.
Adenda: Los “Progre” tienen paranoias “multitemáticas”; 1. Derechos humanos, 2. Seguridad ciudadana, 3. identidad nacional 4. lucha contra la corrupción y 5. Cambio Climático 6. Dependencia del capitalismo mundial.
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