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José María Rojas Garrido: El bicentenario de un tribuno olvidado
Me animo a escribir estas líneas motivado por la lectura del magnífico discurso que Rodrigo Llano Isaza, miembro de la Academia Colombiana de Historia, tuvo a bien enviarnos.
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Martes, 22 de Septiembre de 2026

El pasado 6 de septiembre se cumplieron 202 años del natalicio del expresidente colombiano José María Rojas Garrido, quien llegó al mundo en El Agrado, Huila, cuando la naciente República de Colombia apenas sumaba dos años de vida jurídica tras el Congreso de Villa del Rosario.

Me animo a escribir estas líneas motivado por la lectura del magnífico discurso que Rodrigo Llano Isaza, miembro de la Academia Colombiana de Historia, tuvo a bien enviarnos; una pieza leída durante los actos conmemorativos organizados por la Gobernación del Huila y el municipio de El Agrado. Palabras que me animo a complementar.

Recientemente se promulgó la Ley 2547 de 2025, “Por medio de la cual se rinden honores a la memoria y obra del expresidente José María Rojas Garrido en el bicentenario de su natalicio”. La norma ordena la recopilación, selección y publicación -tanto en medio físico como digital- de las obras, discursos y escritos políticos del ilustre huilense. Este esfuerzo editorial ya había sido impulsado con acierto hace varias décadas por el doctor Jorge Mario Eastman Vélez durante su presidencia en la Cámara de Representantes. Sin embargo, es muy probable que en esta ocasión se repita el olvido y vuelva a quedar por fuera su Tratado de Ciencia Constitucional (1875), una obra fundamental para la literatura académica, la doctrina del derecho público durante el Olimpo Radical y texto de consulta imprescindible para los estudiosos de la historia del derecho.

Con esta ley, el Congreso busca rescatar del olvido a Rojas Garrido, el único presidente liberal nacido en el Huila. Los otros dos mandatarios de origen opita pertenecen a la orilla conservadora: Misael Pastrana Borrero y Rafael Azuero Manchola (este último en calidad de designado presidencial ante un viaje del titular). Asimismo, si evocamos la noción histórica del Tolima Grande, podemos decir que José María Rojas Garrido y Darío Echandía Olaya fueron dos paisanos que alcanzaron las más altas dignidades del poder público, llegando a ser, de manera simultánea en sus respectivas épocas, presidentes del Senado, presidentes de la República y magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

Rojas Garrido se graduó como abogado del Colegio Mayor de San Bartolomé en 1847, a sus 23 años. De su época de estudiante conservo un recorte de prensa que siempre me ha causado gracia por retratar la genialidad de su elocuencia: Durante una clase de Derecho Constitucional se desató un intenso debate sobre las ventajas del régimen parlamentario frente al presidencial. Rojas Garrido asumió la defensa del sistema parlamentario con una oratoria tan arrolladora, brillante y talentosa que dejó mudos y maravillados a sus compañeros, incapaces de rebatir sus argumentos. Al salir del aula, en medio de los abrazos y felicitaciones de sus condiscípulos, el futuro gran tribuno los miró con picardía y les dijo:

- ¿Y qué? ¿Acaso creen que todo lo que acabo de decir en clase es verdad? Ahora voy a probarles lo contrario.

Acto seguido, improvisó allí mismo una magistral y diestra argumentación en contra de la misma teoría parlamentaria que con tanta vehemencia acababa de defender.


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