Hay algo inquietante en la Colombia de hoy; ya no discutimos únicamente sobre los problemas del país; discutimos sobre los hechos mismos. Cada día parece más difícil responder preguntas elementales: ¿qué ocurrió realmente?; ¿qué información es cierta?; ¿qué cifras son confiables?; ¿quién está diciendo la verdad?
La polarización ha llegado a un punto en el que la realidad parece fragmentarse según la ideología de cada quien; para algunos, los hechos valen menos que las emociones; para otros, la mentira se ha convertido en una herramienta legítima si sirve para derrotar al adversario político. En medio de esta batalla permanente, la verdad termina siendo la primera víctima.
Sobre este fenómeno advierte el papa León XIV en su encíclica Magnifica Humanitas; un texto que trasciende lo religioso para convertirse en una gran reflexión sobre los desafíos de la humanidad contemporánea. Allí señala que las nuevas tecnologías y los sistemas digitales poseen una enorme capacidad para influir en las percepciones, las emociones y las decisiones colectivas; pero advierte que el verdadero riesgo no es tecnológico sino moral.
El pontífice alerta sobre una sociedad donde las personas terminan escuchando únicamente aquello que confirma sus creencias; donde los algoritmos premian la indignación antes que la reflexión; donde la velocidad de la información supera la capacidad de verificarla. En ese escenario, dejamos de buscar la verdad y comenzamos a buscar simplemente aquello que nos da la razón.
La consecuencia es ruinosa para la democracia; cuando la verdad deja de ser un punto de encuentro, la conversación pública se transforma en una confrontación permanente de narrativas. Ya no importa contrastar los hechos; importa imponer una versión de ellos. La mentira deja de generar vergüenza; la manipulación se presenta como estrategia; la desinformación se convierte en arma política.
Colombia conoce bien esta realidad; la vemos en las redes sociales, donde una noticia falsa puede llegar a miles de personas en cuestión de minutos; la vemos en los debates públicos, donde los insultos suelen reemplazar los argumentos; la vemos incluso en la creciente desconfianza hacia las instituciones, los medios de comunicación y las autoridades. Pareciera que cada ciudadano posee su propia versión de la realidad; y que toda información contraria debe ser descartada automáticamente.
Frente a este panorama, León XIV propone una idea tan sencilla como estremecedora. Afirma que “la búsqueda de la verdad exige diálogo, escucha y apertura al otro”; una frase que adquiere enorme relevancia en una sociedad acostumbrada a hablar mucho y escuchar poco. La verdad no surge del encierro ideológico; tampoco de la repetición obsesiva de consignas. Requiere disposición para contrastar opiniones; reconocer errores; y aceptar que nadie posee por sí solo una comprensión completa de la realidad.
Más adelante, el Papa recuerda que la verdad es un bien común; no pertenece a un partido político; no es patrimonio de una ideología; no puede convertirse en propiedad exclusiva de ningún grupo de poder. La verdad es el fundamento de la confianza social; el punto de apoyo de las instituciones; la condición indispensable para la convivencia democrática.
Quizás por ello el mensaje más poderoso de la encíclica no se refiere a la inteligencia artificial ni a los avances tecnológicos; se refiere a nuestra responsabilidad como ciudadanos. Porque una democracia puede superar crisis económicas; puede sobrevivir a conflictos políticos; incluso puede recuperarse de graves errores institucionales. Lo que difícilmente puede soportar es una ciudadanía que deja de creer en la existencia misma de la verdad.
En tiempos donde abundan las opiniones y escasean las certezas; donde todos hablan y pocos escuchan; donde la información se multiplica mientras la confianza se desvanece; la invitación de León XIV resulta más actual que nunca: recuperar el valor de la verdad; defenderla incluso cuando contradice nuestras preferencias; y comprender que sin ella no existe libertad, ni democracia, ni futuro compartido.
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