Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Columnistas
Más crecimiento, ¿más competitividad?
¿Qué hacer? Hay que simplificar y digitalizar los trámites empresariales.
Authored by
Miércoles, 26 de Agosto de 2026

Norte de Santander tuvo un crecimiento real promedio de 4,81 % anual entre 2021 y 2025, ligeramente superior al 4,61 % nacional; en 2025pr creció 2,78 %, también por encima del 2,57 % de Colombia. Sin embargo, su PIB per cápita corriente, de $17,63 millones, representó apenas el 50,5 % del promedio nacional, que alcanzó $34,92 millones. Tenemos, entonces, una velocidad de crecimiento interesante, pero todavía insuficiente para cerrar las brechas de productividad e ingreso que nos separan del país.

En materia de competitividad la tarea también es exigente. En los últimos cinco años, Norte de Santander se ha mantenido alrededor de los puestos 13 y 14, sin mostrar una tendencia sostenida de mejora. Además, los retrocesos recientes se concentran en pilares particularmente sensibles para el desarrollo económico: Instituciones, Entorno para los negocios, Sistema financiero y Mercado laboral.

¿Por qué, pese a estos avances, Norte de Santander no logra mejorar su posición competitiva?El problema no parece estar en todos los frentes; mientras mejoramos marginalmente en Adopción TIC y Sofisticación y diversificación, retrocedemos precisamente en algunas de las condiciones necesarias para crear empresas, formalizar el empleo y movilizar inversión.

En Entorno para los negocios aparecen señales preocupantes: la tasa de registro empresarial obtiene 1,73 puntos y ocupa el puesto 24; la densidad empresarial, 2,67 y el puesto 17; y la facilitación de trámites, 2,59 y el puesto 15. Esto sugiere que el problema no es solamente de vocación productiva; también existen fricciones institucionales para crear, desarrollar y formalizar empresas.

En Instituciones persisten debilidades en gobierno digital, con 4,21 puntos y el puesto 27, y en capacidad de recaudo fiscal, con 2,23; ambas restringen la capacidad de la administración pública para responder a las necesidades del territorio. A esto se suma un sistema financiero poco profundo; las limitaciones en acceso al crédito y cobertura de seguros reducen las posibilidades de inversión de empresas y hogares.

Pero algunos retos son todavía más difíciles de superar. La informalidad laboral continúa siendo estructural; la formalidad obtiene 2,84 puntos, puesto 23, mientras el empleo vulnerable alcanza 3,21, puesto 27. No sorprende, entonces, que Mercado laboral se encuentre en el puesto 28 en 2026.

La innovación presenta otra paradoja; los registros de propiedad industrial obtienen 1,59 y los modelos de utilidad apenas 0,50. Podemos hablar de emprendimiento y transformación productiva, pero seguimos generando y protegiendo poco conocimiento aplicado. Algo similar ocurre con la sostenibilidad ambiental; el departamento ocupa el puesto 31, con bajos resultados en negocios y crecimiento verdes. Tenemos biodiversidad, recursos naturales y una posición fronteriza particular, pero esas ventajas todavía no se traducen suficientemente en nuevas oportunidades productivas.

¿Qué hacer? Hay que simplificar y digitalizar los trámites empresariales; construir una política activa de formalización laboral que vaya más allá de la fiscalización; fortalecer los esquemas de garantías y acceso al crédito; invertir en investigación aplicada y transferencia tecnológica; y convertir nuestras ventajas ambientales y fronterizas en actividades productivas capaces de generar valor y empleo.

Pero quizás el principal reto sea dejar de pensar la competitividad como una carrera por subir algunos puestos en una clasificación. Un territorio es más competitivo cuando transforma sus capacidades en mejores oportunidades para su población; cuando una empresa puede nacer sin enfrentar una carrera de obstáculos, un trabajador puede transitar hacia la formalidad, una buena idea puede convertirse en innovación y las instituciones tienen capacidad para responder.

Norte de Santander está creciendo; esa es una buena noticia. El desafío es lograr que ese crecimiento transforme su estructura productiva. No basta con crecer un poco más rápido que Colombia si seguimos produciendo apenas la mitad del ingreso por habitante del promedio nacional. La verdadera medida de nuestro avance estará en cerrar esa distancia; allí, más que en cualquier puesto de un índice, se juega la competitividad del departamento.


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion . 

Temas del Día