Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Columnistas
Un debate: Robbins, Friedman, Keynes y Schumpeter
Esto implica que la ética y la integridad científica son elementos constitutivos en la formación de los economistas.
Authored by
Miércoles, 10 de Junio de 2026

La definición de la economía ha sido históricamente un terreno de debate teórico y metodológico.                      A nivel teórico, Lionel Robbins estableció uno de los conceptos más influyentes en la economía, puesto la define como: “la ciencia que estudia la conducta humana en relación con fines y medios escasos susceptibles de usos alternativos”. Este enfoque formalista, concibe a la ciencia económica bajo la lógica de la elección racional con algunas restricciones operativas, conocidos como los conceptos de eficiencia, neutralidad y formalización.

Por su parte, esta concepción fue ampliada por Milton Friedman quien defendió que el valor de la teoría económica no reside en el realismo de sus supuestos, sino en su capacidad predictiva. En su ensayo sobre la metodología de la economía positiva, Friedman argumenta que: “las hipótesis no deben juzgarse por el realismo de sus supuestos, sino por la precisión de sus predicciones”. Por consiguiente, Friedman legitima los modelos de equilibrio con supuestos claramente irreales que desembocan en la optimización de los mercados, mediados por la simetría de la información, y los agentes racionales que toman decisiones de optimización.

En contraste, John Maynard Keynes introduce una ruptura más profunda al cuestionar la suficiencia de los modelos abstractos para analizar la complejidad del mundo real. En la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, Keynes apuesta por incluir la incertidumbre, el desequilibrio, las expectativas, el papel de las instituciones y de la distribución al análisis económico. Su enfoque es explicativo y normativo, al incorporar la intervención del Estado como un mecanismo temporal para sacar de las crisis y estabilizar las economías. Luego, para Keynes, el realismo de los supuestos importa, pues condiciona la pertinencia de las conclusiones.

Por otro lado, Joseph Schumpeter ofrece una síntesis sugestiva en su obra: la historia del análisis económico, dado que reconoce el valor analítico de la formalización, e insiste en que la economía debe comprender los procesos históricos, introduciendo los conceptos de cambio estructural, y el rol de la innovación. Su modelo de la “destrucción creativa” ilustra cómo los análisis estáticos fallan al explicar el crecimiento económico y la evolución del sistema capitalista. En breve, Schumpeter no rechaza la formalización, aunque exige realismo y un dialogo interdisciplinar con la historia y la sociología.

Ahora bien, desde una perspectiva metodológica en este debate convergen tres tensiones centrales. Primero, el rol de los supuestos y las hipótesis; Robbins y Friedman priorizan la coherencia lógica o la utilidad predictiva. En cambio, Keynes y Schumpeter demandan un mayor realismo para comprender y resolver los problemas de eficiencia y de equidad del sistema económico.

Segundo, frente a la naturaleza de la argumentación y las conclusiones, Friedman privilegia la predicción, mientras Keynes la relevancia práctica, y Schumpeter: la comprensión evolutiva.

Tercero, en cuanto a la objetividad científica: Robbins y Friedman abogan por los análisis positivos donde se eliminan los juicios de valor (ejemplo: las consideraciones morales y éticas). En contraste, Keynes y Schumpeter, reconocen la inevitabilidad del uso de la ética y de los juicios de valor en el análisis económico, incorporando, una objetividad relativa y situada.

En conclusión, este debate no se resume en una dicotomía simple, puesto que en los análisis económicos contemporáneos se requiere de complementariedad: teórica y metodológica. Pues la economía, es una ciencia social, que requiere de modelos abstractos para generar claridad analítica y desde luego, criterios empíricos de validación. No obstante, sin atención a la ética, al realismo (institucional), a la incertidumbre, la dinámica histórica o el cambio social, dichos modelos corren el riesgo de volverse legitimadores del estatus quo. En consecuencia, la ciencia económica se fortalece cuando articula en los análisis: el rigor formal, la validación empírica y la sensibilidad contextual, integrando juicios explícitos (la ética), así como los alcances y limitaciones.

Esto implica que la ética y la integridad científica son elementos constitutivos en la formación de los economistas. Así la perspectiva dominante, la teoría neoclásica, intente negarlo en la práctica, al privilegiar la perspectiva de Robbins y Friedman. Negando la evolución misma de la ciencia económica. 


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion . 

Temas del Día