Con sus cuatro kilómetros y medio de extensión, la avenida Panamericana fue reconstruida bajo tres gruesas capas de contención con el fin de soportar el tráfico pesado en su camino hacia la zona industrial de Cúcuta, durante el gobierno de Donamaris Ramírez, en una inversión de 15.000 millones de pesos.
Hoy, el mal estado que presenta su carpeta asfáltica y las constantes violaciones al Código de Tránsito y la Ley del Espacio Público por parte de conductores y dueños de talleres de mecánica, hacen de esta doble calzada un peligro para los transeúntes.
Desde la glorieta del barrio Aeropuerto, a la glorieta de la Cárcel Modelo, a falta de un lugar seguro, las personas arriesgan diariamente su vida al tener que caminar por la mitad de la vía.
Mayid Gene, secretario de Tránsito, exhortó a la comunidad a hacer las debidas denuncias por escrito, adjuntando dirección y evidencia fotográfica, en cada oportunidad en que se presenten invasiones al espacio público, para actuar desde sus funciones como autoridad competente y garantizar a los transeúntes espacios seguros de movilidad.
“Debemos recordar que el espacio público es un elemento central en la vida de la ciudad, su respeto y compromiso de todos es fundamental”, manifestó por su parte Francisco Cuadros, secretario de Gobierno.
El funcionario también hizo un llamado a tener en cuenta que estamos en tiempo de pandemia, donde es fundamental mantener espacios libres que respeten el distanciamiento físico entre personas. Ocuparlos con llantas y productos de mecánica atenta directamente al bienestar social.
Tanto Tránsito como Gobierno esperan trabajar de la mano con la Policía Nacional para implementar actividades de control diario y recuperar el espacio público en este sector.
Los vecinos de la vía denunciaron que no se necesitan cartas para que la alcaldía se entere del desgobierno que reina en La panamericana, basta con recorrerla para darse cuenta de lo que pasa allí.
