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El jiu-jitsu le cambió la vida al cucuteño Andrés García
Andrés García encontró en las artes marciales un estilo de vida y tranquilidad.
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Omar Romero - Periodista de Deportes
Omar Romero Güiza
Viernes, 11 de Septiembre de 2026

En el deporte hay talentos que se forjan con formación y disciplina, y que se van puliendo como diamantes. Pero también existen aquellos que nacen con un don y tardan mucho en descubrirlo, o dudan en lanzarse al agua para demostrar que tienen la virtud, las ganas y el deseo de triunfar en la disciplina que practican.

De igual manera, los deportistas deben hacer muchos sacrificios para alcanzar los objetivos trazados. A veces, en el camino aparecen obstáculos que dificultan seguir adelante, pero quienes tienen verdadera pasión no se rinden.

Andrés García es un cucuteño de 40 años que, hace tres años, decidió migrar hacia Estados Unidos en busca de un mejor futuro y con la intención de ayudar a su mamá. En su juventud sufrió la separación de sus padres, una situación que le dejó una cicatriz para toda la vida y que, a estas alturas, todavía le cuesta creer que haya ocurrido.

No obstante, García encontró en las artes marciales un escape y una terapia para superar esa parte emocional y continuar saliendo adelante, pese a que, como dice el refrán, la procesión se lleva por dentro.


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Practicó taekwondo durante un largo tiempo con el sensei Juan Carlos Aponte, hasta que sufrió una lesión de rodilla que lo llevó a retirarse temporalmente.

Luego, durante un viaje a San Cristóbal (Venezuela), conoció el jiu-jitsu brasileño, disciplina que comenzó a practicar a los 27 años. Desde el primer día de entrenamiento fue, según él, ‘amor a primera vista’. La actividad lo apasionó y hoy asegura que le debe mucho, pues le ha permitido conseguir buenos resultados a nivel nacional y, ahora, internacional.

Durante dos años estuvo yendo y viniendo entre Cúcuta y Venezuela, y en 2013 formó el equipo Zona Norte. Durante la pandemia de la Covid-19 entrenó de manera virtual y, posteriormente, regresó a las prácticas presenciales.

García es bachiller egresado del Colegio La Salle. Además, estudió Contaduría Pública en la Universidad Francisco de Paula Santander.

Trabajó durante 11 años en Davivienda, pero al considerar que sus ingresos no eran suficientes, decidió marcharse a Estados Unidos.

Andrés García encontró en las artes marciales un estilo de vida y tranquilidad.

Andrés García (derecha), en acción, en uno de los torneos estadounidenses de jiu-jetsu.

Camino difícil

“Me fui por México y pasé la frontera por Texas. Estando allí, me entregué a Migración y, a los dos días y medio, salí y volé a Los Ángeles, California, donde estoy radicado, trabajando y entrenando jiu-jitsu”.

Andrés cuenta que viajó con su novia, pero al año la relación terminó y le tocó valerse por sí solo.

“Al principio solo entrenaba mientras conseguía un trabajo; me sostenía con los ahorros. Hace un año lo conseguí. Trabajo en la remodelación de casas, aprendí a hacerlo acá y me ha ido bien”, relató García, quien no oculta cuánto extraña su tierra natal. El cucuteño recalcó que todo lo que está haciendo tiene un propósito.

“Todo esto que estoy haciendo es para más adelante abrir en Cúcuta mi escuela de jiu-jitsu y poder transmitir mis enseñanzas y experiencia a los jóvenes de mi ciudad, para que este deporte siga creciendo”.


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Para llegar a obtener el grado de cinturón negro, tuvo que pasar por diferentes fases de colores, como lo establecen las normas de las artes marciales. Superó cada uno de los exámenes gracias a su tesón y talento.

“Mi primer torneo como cinturón negro fue un Panamericano de la Jiu-Jitsu World League Federation de Estados Unidos y mi primer World Master de la IBJJF fue en Las Vegas, en 2025. Después quedé subcampeón del estado de California, en cinturón negro hasta 70 kilos, en un torneo de la Jiu-Jitsu World League. Luego vino mi segundo mundial de la IBJJF y el No-Gi, también en Las Vegas”.

Entre otras actuaciones destacadas del nortesantandereano están el tercer lugar en el Orange County Winter; el tercer puesto en Featherweight, cinturón negro máster; el segundo y tercer lugar en peso abierto, cinturón negro, del Orange County Spring, y el subcampeonato en peso abierto, cinturón negro Nogi.

Además de destacarse en lo deportivo, García reconoce que adaptarse a una nueva vida y a otras costumbres no ha sido fácil. Aunque hasta el momento no ha tenido inconvenientes con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), debe estar atento a cualquier situación que pueda presentarse.

“Donde yo estoy no he visto ese tipo de problemas; sin embargo, sí ha sido difícil que pueda tener un estatus legal en este país. Pero igual he optado por mantener un trabajo y seguir entrenando”, afirmó García.

Andrés manifestó que no tiene ningún temor y aseguró que confía en que podrá afrontar lo que venga.

“Dios me tendrá hasta el día que tenga que estar acá. Creo que ya cumplí algunas cosas y, si pasa algo, lo afrontaré de la mejor manera”, concluyó.

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