Voces de esperanza
Durante la movilización, distintos sectores sociales coincidieron en reclamar a los grupos armados una tregua y una reflexión sobre las consecuencias que la confrontación ha dejado en las comunidades.
El líder comunal Diego Luis Córdoba instó a los actores armados a actuar con mayor tolerancia y a escuchar el clamor de una población que reclama tranquilidad.
“Es hora de pensar en nuestros semejantes, tener empatía y cesar la violencia que tanto daño le hace a una sociedad. La gente clama por acercamientos, porque está aburrida de esa guerra sin sentido”, recalcó.
La delegada episcopal de Pastoral Social, hermana Johana Ardila, manifestó que la paz comienza en el corazón de cada persona.
“Los pequeños gestos se reflejan en las movilizaciones donde gritamos que somos mayoría los que añoramos la convivencia pacífica y que nadie tiene derecho a imponer acciones violentas para dominar el territorio”, señaló.
El obispo de Ocaña, monseñor Orlando Olave, afirmó que los lazos de convivencia pacífica deben construirse entre todos y recordó la expresión del papa Francisco sobre los “artesanos de la paz”.
“La paz comienza en el corazón de cada uno de nosotros, se fortalece en el interior del núcleo familiar y se consolida en la sociedad con acciones conjuntas para edificar entornos seguros”, agregó.
Por su parte, el alcalde de Ocaña, ingeniero Emiro Cañizares Plata, destacó la participación ciudadana en una jornada que, según dijo, refleja el sentir de una población golpeada por la confrontación armada, pero que mantiene la esperanza de superar la crisis.
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“Ocaña ha vivido momentos difíciles y no hemos superado los efectos del conflicto. Hay que pasar la página, enviando mensajes a los violentos para que en un futuro logremos la tranquilidad y el desarrollo socioeconómico de la región”, expresó.