El tenis de campo nortesantandereano no quiere perder la huella que han marcado a través del tiempo Fabiola Zuluaga Amado y Camila Osorio Serrano, las dos mejores jugadoras en la historia que ha dado el departamento.
Ahora, en el semillero del deporte blanco, surge una nueva esperanza para el tenis de la región, con María Camila Vélez Aristizábal de 15 años, quien viajará este viernes a Ciudad de Panamá, donde participará en dos torneos ITF J30, con los que se estrenará internacionalmente.
El primer evento es el ITF Panamá La Vieja Bowl 1 J30, a jugarse del 17 al 22 de agosto; en la última semana del mes en curso competirá en otro torneo J30
Vélez Aristizábal, que lleva diez años practicando el tenis desde los seis años, tendrá el primer desafío internacional y entiende que para llegar a las ‘grandes ligas’ del tenis hay que ir paso a paso como lo hicieron Zuluaga y Osorio.
Camila tiene las ganas, el entusiasmo y la pasión para luchar por sus sueños en un deporte que demanda mucha exigencia.
La Opinión dialogó con María Camila aprovechando un receso del entrenamiento para conocer más de cerca las expectativas que lleva a Panamá.
“Camila es una jovencita como muchas en el deporte que desean alcanzar sus sueños. Que ve en el tenis la oportunidad de escapar de muchos pensamientos, se siente libre en la cancha disfrutando el juego y que a futuro quiere proyectarse”, dijo la tenista mientras reposaba del intenso calor que se sentía en la cancha.
Recordó que su llegada al deporte del tenis fue ‘un amor a primera vista’; desde que pisó por primera vez una cancha se enamoró.
El primer entrenador que tuvo fue Julián Serna y actualmente es dirigida por Dayán Pérez, papá del juvenil futbolista del Cúcuta Deportivo Dayán Pérez.
Dayán cuenta que Vélez Aristizábal es una jugadora disciplinada que entrega todo en la cancha y que una de las mayores virtudes es el juego de derecha de mucha potencia y lleva un buen proceso de formación.
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Camila Vélez sostuvo que quizás lo más complejo que ha empezado a vivir en el tenis es cohibirse de muchas cosas por el deseo de alcanzar sus objetivos.
“Lo más complejo es dejar el colegio y estudiar virtual, viajar sin mis papás, quienes son mi apoyo principal en la cancha. Otro punto, dejar a mis amigos, no poder trasnochar, de pronto eso, pero eso me ha ayudado a ser más disciplinada”, afirmó.