En Colombia, las pequeñas y medianas empresas siguen siendo el corazón del tejido productivo del país, al generar cerca del 67% del empleo, de acuerdo con Confecámaras.
Prospera, el programa de microfinanzas del Banco Santander Colombia, completa cinco años financiando la economía real de miles de emprendedores, pequeños comerciantes y productores rurales.
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El programa ha atendido a más de 241.000 personas y ha desembolsado más de $1,5 billones, con un crecimiento de 31,37% en el último año, consolidándose como una herramienta para impulsar inversión productiva, estabilidad del ingreso y formalización progresiva de los micronegocios.
El vicepresidente de Microfinanzas de Banco Santander, Diego Duarte, el microcrédito no es solo una transacción, es, muchas veces, la primera puerta a la economía formal.
“Cuando una persona accede a su primer producto financiero, como le ocurrió al 28% de nuestros beneficiarios, empieza a construir historial, a separar las cuentas del hogar y del negocio, y a tomar decisiones que sostienen el empleo y la inversión local. En Prospera trabajamos sobre una idea simple: crédito responsable, acompañado en territorio, para que el crecimiento del micronegocio se traduzca en progreso para la comunidad”, afirmó.
Uno de los rasgos más visibles del impacto social de Prospera está en su alcance: tiene presencia en 740 municipios y 25 departamentos del país, entre ellos Norte de Santander. El 52,81% de los beneficiarios son mujeres, y dentro de ese grupo el 19,46% tiene hijos menores de edad.
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Prospera también permite evidenciar algunas de las brechas del país que busca contribuir a cerrar. Por un lado, el 27,74% de sus beneficiarios vive en zonas afectadas por el orden público. Por otro, el 28,13% del total cuenta únicamente con estudios hasta primaria, lo que muestra los retos educativos que aún enfrentan estas comunidades.
En ese escenario, la inclusión financiera exige presencia, procesos simples y acompañamiento cercano, especialmente en territorios donde cada día de falta de liquidez puede determinar la continuidad de un negocio.
Es por esto por lo que en Prospera, los asesores van hasta los negocios o cultivos de los interesados para acompañarlos y aconsejarlos durante todo el proceso de solicitud del microcrédito, el cual se desembolsa aproximadamente en 24 horas después de ser aprobado.
Desde la perspectiva productiva, el plan focaliza su apoyo en sectores que mueven la economía cotidiana de las regiones: 46% de los emprendimientos financiados pertenece al comercio, 39% al sector agrícola, 13% a manufactura y 2% a transporte.
Con ello, el programa busca fortalecer la base empresarial que sostiene el empleo local, promueve encadenamientos productivos y permite que los micronegocios den pasos graduales hacia una mayor formalización y estabilidad.
“El reto sigue intacto, que más colombianos pierdan el miedo a entrar al sistema financiero y encuentren en el crédito una herramienta para crecer, formalizarse y generar empleo. Vamos a seguir llegando donde el acceso es más difícil, con acompañamiento en territorio y soluciones responsables. Cuando a un emprendedor le va bien, se mueve la economía de su barrio, su vereda y su municipio”, concluyó Duarte.
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Otros datos de los micronegocios
Para el primer semestre de 2025, se registraron 173.907 nuevas empresas en el país, lo que evidencia que el emprendimiento es una actividad frecuente, pero la consolidación de esos nuevos negocios sigue siendo el gran desafío.
Mientras el 43,2% de los adultos expresa intención de emprender, apenas el 32% de las empresas creadas en 2019 seguían activas cinco años después. A ese reto se suma una barrera silenciosa: el acceso al crédito y, sobre todo, la confianza.
Entre los micronegocios, solo 16,7% solicitó un crédito en el último año y, entre quienes no lo hicieron, el 44,3% afirmó que le teme a endeudarse, según reportó el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
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