Al avecinarse la temporada de Fin de Año, Norte de Santander y Cúcuta buscan acondicionarse para la recuperación económica y la reducción de los índices de inseguridad generados por diferentes factores de violencia.
En las últimas semanas se han expuesto propuestas para que haya un estartazo que ponga a mover el comercio y las empresas locales y de esa manera el mercado local tenga la movilidad requerida en esta parte de la frontera para atender a clientes colombianos y venezolanos.
Ya suficiente se ha dicho sobre los males que ocasionaron esta especie de recesión que se está advirtiendo en la región y que necesita urgentemente ser intervenida para darle vuelta a esta situación tan difícil que tiene implicaciones de diversa índole.
Ahí se encuentra una de carácter internacional, como fue la alerta del Departamento de Estado para que turistas de Estados Unidos no visiten a esta parte del territorio colombiano.
Ya estamos viendo más locales cerrados con letreros de se arrienda o se vende. Y no es que los dueños de los establecimientos comerciales que había en ellos decidieran trasladarse. No. Ese cierre significó la desaparición de un negocio, con todo lo que ellos significa, por ejemplo en materia de generación de más desempleo.
Es urgente entonces que haya una combinación de acciones para ayudar a devolverle el dinamismo económico a Cúcuta y la región fronteriza, asunto en el cual es indispensable el respaldo del Gobierno nacional con la toma de determinadas decisiones.
Ya que hablábamos arriba de los EE. UU., la ciudadanía nortesantandereana está expectante a los resultados del encuentro del gobernador William Villamizar y el alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, con un funcionario del gobierno de ese país.
Hay que esperar a qué conducirá la identificación de oportunidades de cooperación para fortalecer las estrategias de seguridad en la región, con el concurso de la administración estadounidense.
El blindaje en materia de seguridad de la región que es cruzada por el conflicto armado en el Catatumbo y la presencia de bandas del multicrimen, el microtráfico y la delincuencia común es algo urgente, con el fin de evitar que se siga deteriorando la misma imagen de la ciudad tanto en el país como en el exterior.
Y también debe ser inmediato el plan de choque teniendo en cuenta la aplicación de algunas de las sugerencias elevadas por los gremios económicos que hoy se muestran preocupados por la crisis que se refleja en una drástica baja de las ventas según el 87% de los comerciantes consultados en un sondeo.
Alternativamente se requiere el compromiso local de las autoridades de tránsito del área metropolitana para que sus operaciones de control no se conviertan en obstáculos insalvables para los compradores y visitantes venezolanos que llegan con sus vehículos.
Lo que está sucediendo en Cúcuta y Villa del Rosario requiere de un cóctel de estrategias que al ser aplicadas actúen con la fuerza suficiente para que reanimen las actividades y así lograr que la temporada de Navidad y Año Nuevo que se avecina tenga un buen comportamiento.
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