Tienen tiempo suficiente los candidatos a la Alcaldía de Cúcuta para corregir la gran propuesta electoral que les tienen a los electores. La gran encuesta Cúcuta cómo vamos no pudo ser más oportuna y aprovechable.
Se puede afirmar con certeza que con ella comenzamos a conocernos de verdad, luego de años y años de aventurar y especular con las preferencias de los habitantes y con sus niveles de satisfacción e insatisfacción.
Verdades que se consideraban inamovibles, con esta encuesta quedaron hechas trizas, de la misma manera que otras que se nos insistía en que deberían ser creídas.
Así, por ejemplo, no es cierto que la percepción de inseguridad de los cucuteños es muy alta, por razón de factores delictivos de enorme incidencia. Realmente, solo 23 de cada 100 cucuteños dice sentirse inseguro en su ciudad, y 12 de cada 100 sienten inseguridad en su barrio.
Además, la tranquilidad de su barrio fue argumentada por al menos 77 de cada 100 personas que dijeron estar satisfechas con su sector.
Hay, sí, un sentimiento bastante alto de que en Cúcuta hay permisividad del Estado en torno de los delitos callejeros.
La otra verdad inamovible derrumbada se relaciona con el optimismo. A pesar del discurso oficial, en realidad solo 49 de cada 100 cucuteños cree que las cosas en la ciudad van por buen camino; el mayor pesimismo se da en los estratos medios.
Que 72 por ciento exprese sentimientos de orgullo por Cúcuta, no significa que el optimismo sobre el camino que llevan las cosas sea motivo de optimismo. Una cosa —para que lo tengan en cuenta los candidatos— nada tiene que ver con la otra.
Se ama la ciudad por lo que significa, porque es la cuna y el hogar de muchos, sin que implique aceptación alguna de la manera como la manejan los gobernantes.
Se quería tener una idea de cómo es el cucuteño, y ahora se tiene, y con un alto grado de certeza. Si los aspirantes a gobernarla no ajustan sus plataformas a lo que revela esta encuesta, reducirán de manera muy considerable sus posibilidades.
No hay duda de que acertará quien ofrezca soluciones duraderas para uno de los mayores problemas de Cúcuta según los cucuteños: la falta de empleo, en lo que coincidieron 52 de cada 100 preguntados por la razón para considerarse pobres.
En la encuesta —iniciativa de la Fundación Corona apoyada por la Cámara de Comercio, Fundescat, la Universidad Libre (seccional Cúcuta) y La Opinión— surgen algunas curiosidades: por estratos, mientras en los bajos 27 de cada 100 admite que su situación económica mejoró durante 2014, en los altos solo 23 por ciento lo reconoce. En los estratos medios, solo 19 de cada cien considera que su situación económica es mejor que en 2013.
En general, los cucuteños están a gusto con el sistema educativo (83 por ciento) y con el de salud (63 por ciento), lo cual sorprende gratamente, en la medida en que de manera constante se conocen quejas sobre el mal funcionamiento, en especial de todo lo relativo a la salud.
Así, quizás los candidatos a alcaldes no tengan que poner mucho énfasis en lo relacionado con la educación y la salud, y destinar mayores recursos para mejorar el empleo. Es en este aspecto donde está la clave.
Que los cucuteños estén modificando su percepción en torno de Venezuela es muy importante, pero quizás un alcalde no tenga que ocuparse de ello, como sí de combatir la informalidad basada en el contrabando, un aspecto que importa a la mayoría de los cucuteños: ¡51 de cada 100 encuestados considera que el contrabando es una actividad que se debe permitir!
