Después del traspiés ante Venezuela al comenzar a disputar la Copa América - Chile 2015, la victoria (1-0) con sabor a desquite sobre Brasil, nos hizo recobrar a los colombianos la confianza en nuestra selección y nos volvieron las alegrías, las esperanzas y los sueños.
Fue ese un gran triunfo que el país necesitaba, tras muchos días de violencia y barbaridades ejecutadas por los grupos subversivos.
En Cúcuta como en el resto del país, las gentes están pendientes de sus jugadores y no cesan de aplaudir y admirar las actuaciones como la del pasado miércoles por la noche en el Estadio Nacional de Santiago.
Como ha ocurrido con otros eventos deportivos y como en el pasado Mundial de Fútbol, los partidos de nuestra selección mueven la economía y los negocios en todos los frentes. Además del clima de optimismo y confianza que también generan.
En medio de la expectativa general, hoy se enfrentan los muchachos dirigidos por el profesor José Pékerman ante los jugadores del Perú, que dirige un argentino también que estuvo mucho tiempo entre nosotros, Ricardo ‘El Tigre’ Gareca.
No es un partido fácil, pero estamos seguros del buen desempeño de nuestro equipo, a pesar de las estadísticas en Copa América donde los peruanos nos han ganado más veces.
Así lo reconocen también los entendidos y la prensa internacional.
No va a ser tampoco fácil lo que viene si logramos pasar a los cuartos de final, donde ya están rivales de cuidado como Chile, Uruguay, Paraguay, Argentina y Bolivia.
Otro partido que se disputa hoy es el de Brasil frente a Venezuela. El fantasma del Mundial-2014 azota a Brasil. Pasó casi un año desde el humillante 7-1 de Alemania y nuevamente se topa sin su principal jugador en un partido crucial, ahora en la Copa América.
La última vez que Venezuela se midió a Brasil éste tenía a Neymar y fue empate. Ahora, sin el astro del Barcelona en el campo, la Vinotinto sueña con una victoria que le permita avanzar a los cuartos de final.
Hay que desearles mucha suerte a nuestros jugadores y mandarles toda la energía positiva que sea posible. Ya está demostrado que la selección es una de las muy pocas cosas que une a todos los colombianos y en ese propósito ojalá podamos estar siempre.
Y si se gana el partido de hoy, a celebrarlo, pero con prudencia y sin excesos. Los momentos de alegría no se pueden reemplazar por la tristeza y el dolor.
