En una frontera tan activa como la de Norte de Santander y Táchira, resultaba inconcebible que en el lado colombiano no existiera una infraestructura de la Policía Nacional con personal y equipos de última generación.
Lo anterior cobra absoluta vigencia cuando se señala que garantizar la seguridad en la frontera es la misión que tendrá el Distrito de Policía de La Parada, en Villa del Rosario.
Y no es para menos por razones de diversas características. Entre ellas, la ampliación urbanística del Municipio Histórico que ha tenido una expansión y crecimiento poblacional, que requiere, por lógica, un servicio policial más robusto para garantizar la seguridad ciudadana.
La otra situación que hace urgente la puesta en operación de esa unidad policiaca, actualmente en construcción, es la relacionada con la alta influencia de bandas y de la guerrilla.
Por ejemplo, es un sector impactado por el Ejército de Liberación Nacional (Eln), que precisamente, a comienzos del año pasado atacó con explosivos las instalaciones que se están levantando, generando un retraso para su apertura, prevista para febrero de 2027.
El Eln, considerado como una organización armada ilegal de carácter binacional, de acuerdo con Insight Crime, tiene presencia en esta región colindante con Venezuela.
Pero también se encuentran el Tren de Aragua y otras organizaciones del multicrimen transnacional que es indispensable enfrentar con mayor poder ofensivo y de inteligencia para golpear sus estructuras y debilitar las economías ilegales de las que se nutren.
Al observar el proyecto, la infraestructura será más grande que el mismo comando de San Mateo y se espera que cuente con las ultimas capacidades en materia tecnológica para desarrollar las actividades indispensables en materia de conservación del orden público en esta parte del territorio colombiano.
Los $39.000 millones que en promedio costará el importante complejo policiaco, es una de las mejores inversiones en el frente de la seguridad, en los últimos tiempos, en la región fronteriza.
Porque no olvidemos que debe ejercerse un control sobre las más de 54 trochas reconocidas entre Táchira y Norte de Santander, las cuales se prestan para actividades irregulares, como el contrabando de mercancías, el tráfico de armas y de drogas, el secuestro y la trata de personas.
Su localización en esa zona de alto flujo de personas por el puente internacional Simón Bolívar es fundamental porque podrá contarse con opciones de reacción frente a cualquier acción que ponga en peligro la vida de quienes a diario transitan a lado y lado de la zona binacional.
El anuncio de que se contará con un pie de fuerza permanente de más de 300 uniformados, genera un ambiente de confianza, tan necesario en momentos que el área metropolitana ha sufrido por las acciones de los grupos violentos.
En buena hora se materializa un proyecto de estas características, que teniendo en cuenta las misiones encomendadas, resultará en un apoyo para promocionar la necesaria inversión.
Ahora hay que proceder a contar con la dotación requerida en materia de alta tecnología para la lucha contra las diversas modalidades del crimen que pulula en esta parte del territorio y que debe ser enfrentado con todas las herramientas posibles.
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