Desde cuando asumió sus responsabilidades para la conducción de la Iglesia Católica en el mundo, el Papa Francisco dio pruebas categóricas de su temple conforme a las exigencias de los nuevos tiempos, pero sin renunciar a los principios fundamentales de su credo.
Lo ha demostrado en las orientaciones impartidas frente a diferentes temas que no son ajenos a la vida de los fieles y en general a la población mundial, así esta se encuentre repartida en diferentes religiones.
Ha buscado tanta actualización el Pontífice, que puso a su iglesia en la vertiente de la protección del medio ambiente.
Está de acuerdo con que se debata ese tema, como respuesta a las amenzas del cambio climático que se ciernen sobre el planeta.
Entiende que la depredación acarrea riesgos de degradación de la naturaleza en contradel bienestar de la humanidad.
Al emprender sus viajes a diferentes regiones del mundo el Papa Francisco busca comunicarse con más amplios sectores de opinión para expresar su interpretación de hechos con especiales incidencias.
En donde quiera que esté deja mensajes de acercamiento, de esperanza, de defensa de la vida y de los derechos.
En esos términos se pronunció en Cuba, animado por estimular la reconciliación y abrir posibilidades de cambios necesarios.
Allí le dio categórico espaldarazo al proceso de paz que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos adelanta con las Farc y que por fortuna se encuentra en su mejor momento.
En la visita que realiza a Estados Unidos también tiene el Pontífice un escenario apropiado a sus convicciones. Allí tendrá otra audiencia atenta a sus prédicas.
Es una excepcional oportunidad para infundir ánimo en la paz, en el respeto por las diferencias y en el común interés por afirmar valores que fortalezcan las buenas relaciones entre los pueblos.
Las giras de Francisco lo ponen en contacto con el mundo.
Así tendrá una visión de la realidad, desde la cual podrá apreciar mejor los problemas que se han convertido en cargas azarosas para los pueblos y por lo tanto requieren soluciones que pongan a salvo la seguridad y la tranquilidad.
Es este un valioso aporte del Papa a la comprensión de temas que no deben omitirse.
Con ese refuerzo también gana la Iglesia, dado que la voz del Ponfífice se hará más universal, tendrá más eco y podrá generar corrientes que ampliarán sus proyecciones.
El Papa Francisco y el presidente Barack Obama pueden compartir escenario y dar ejemplo de una voluntad común de superar desajustes que tienen tanta carga de perturbación.
