Acabamos de asistir a una protesta de las madres de cientos de niños en condición de discapacidad que, en Cúcuta, se quedaron sin atención médica especializada por la deuda de $2.000 millones de la EPS Coosalud con la IPS que atiende a los pequeños.
Hace pocas semanas se reveló que al Hospital Erasmo Meoz le están adeudando $131.000 millones la Nueva EPS y la entidad promotora de salud nombrada arriba, ‘enfermedad’ que podría te conducir a la suspensión de los servicios a los usuarios.
Entre tanto, los datos de la Nueva EPS la muestran en un delicado estado de postración, puesto que para 2024 las pérdidas alcanzaron los $4.8 billones, mientras se acumulan $22 billones en deudas.
Y resaltan también las cifras de la Corte Constitucional, según las cuales, el 33 por ciento de las acciones de tutelas interpuestas el año pasado en Colombia estuvieron relacionadas con cuestiones de salud. En total fueron 312.567 recursos de amparo, cifra que subió en un 17,9 % en comparación con 2024, cuando se presentaron 265.173.
El calvario para la entrega de medicamentos, las dificultades en la asignación de citas con especialistas al igual que las demoras para intervenciones quirúrgicas y exámenes complejos se volvieron parte del paisaje.
Ese es el cuadro crítico que los nortesantandereanos y colombianos sufren en materia de atención de salud, servicio para el cual el presidente electo, Abelardo de la Espriella, designó en el ministerio de Salud a Ana María Vesga Gaviria.
Gigantesco. Y con todos los calificativos que surjan de la sinonimia, es el reto que tendrá en sus manos para superar la diversidad de problemas que tienen en la unidad de cuidados intensivos la salud de los pacientes y usuarios.
Gran expectativa hay en el país alrededor del plan de choque de noventa días que tiene en su agenda el nuevo gobierno, a partir del 7 de agosto, el cual incluye una inyección de diez billones de pesos, dentro del marco fiscal y presupuestal.
Enderezar el rumbo para que las personas dejen enfrentar el padecimiento, que empeora sus enfermedades, y cuenten con la adecuada atención en los regímenes contributivo y subsidiado.
Resulta, igualmente, necesario que en esa anunciada mesa para esclarecer las deudas acumuladas entre 2022 y 2026, se cuente con el acompañamiento de los órganos de control y las organizaciones del sector, con el fin de hacer la claridad requerida y se logren las acciones necesarias para equilibrar las finanzas.
Para las organizaciones de pacientes, la hoja de ruta que la ministra designada de Salud debe emprender desde el primer día, que tiene que ver con: declarar la crisis humanitaria del sistema de salud, garantizar la financiación ordenada por la Corte Constitucional, recuperar la capacidad técnica de entidades como la Adres, la Superintendencia de Salud y el Instituto Nacional de Salud, y definir el futuro de las EPS intervenidas, incluida Nueva EPS.
Como pocas veces ha ocurrido, lo cierto es que en esta oportunidad la gestión de la ministra designada Ana María Vesga Gaviria será la de mayor escrutinio público, precisamente por el maltrecho estado de la salud en Colombia.
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