Lima, capital de Perú, fue escenario de uno de los hitos médicos más destacados de los últimos años en el campo de la neurocirugía.
Detrás de este logro para las ciencias médicas está un profesional cucuteño Yessid Araque Puello, egresado del Colegio Sagrado Corazón y bacteriólogo formado en la UDES Cúcuta, quien en 2006 decidió dar un giro a su vida profesional y apostarle a la medicina.
Hoy se abre camino en el campo de la neurocirugía junto a reconocidos especialistas del país, como el doctor Fernando Hakim, y ejerce en la Fundación Santa Fe de Bogotá.
Desde que emprendió esta aventura de formación en el área de la salud, hace dos décadas, los logros han marcado su trayectoria. Radicado en Bogotá, cuenta con una sólida hoja de vida académica, que incluye estudios en neurociencias, inteligencia artificial, liderazgo y gestión en salud en reconocidas universidades del mundo.
En entrevista con La Opinión, el neurocirujano habló sobre la preparación que hizo posible esta cirugía, lo que significa ser pionero en Sudamérica y los desafíos que enfrenta la medicina en una época en la que la tecnología y la inteligencia artificial se consolidan como aliados fundamentales para transformar la atención en salud.
¿Cómo llegó a participar de esta cirugía y en qué consistió la tecnología utilizada?
Llevo varios años trabajando de forma intermitente en Colombia y en el exterior, adelantando conferencias y presentaciones científicas en todo el mundo. A través de redes de contacto en el área médica se trajo a Sudamérica (específicamente a Lima, Perú) un robot creado en Austria diseñado para amplificar la visualización y mejorar el desempeño quirúrgico del especialista. Al ser el primer robot de este tipo en Latinoamérica, y debido a mi trayectoria en neurocirugía y cirugía de columna, me propusieron evaluar su utilidad en el área de la neurocirugía (ya que habitualmente se usa en otras especialidades como maxilofacial, tórax y abdomen). Tras constatar su potencial, el doctor diseñó y dirigió un entrenamiento para aprovechar al máximo el brazo robótico y la inteligencia artificial del equipo.
¿Cómo entender este tipo de cirugía que se convierte en un gran avance para la neurocirugía?
La paciente fue una mujer de 61 años que padecía una malformación vascular cerebral sumamente delicada. Esta condición ya le había provocado infartos cerebrales y episodios de sangrado previos. El procedimiento duró aproximadamente 8 horas. Se realizó una unión arterial (un bypass o puente) utilizando las arterias del cerebro para aislar la arteria enferma que ponía en riesgo la vida del paciente. Mediante microcirugía asistida por el robot, se remodeló la arteria cerebral creando un nuevo camino, en palabras sencillas un “acueducto” que saltó la patología y excluyó la malformación vascular cerebral.
![]()
¿Qué ventajas ofrece esta tecnología para la neurocirugía y para los pacientes en adelante?
Son muchas las ventajas, para el neurocirujano aporta una gran ergonomía y comodidad. A diferencia de la tecnología habitual que puede obligar a adoptar posturas incómodas que generan fatiga y cansancio, este sistema utiliza un casco muy ligero con solo dos lentes que muestran lo que el robot ve dentro del paciente. El cirujano puede operar en cualquier postura cómoda (sentado, agachado, etc.) mientras sus manos trabajan en la zona quirúrgica. El robot se controla con el movimiento de los ojos, la cabeza y el pie. Además, la inteligencia artificial permite visualizar más información, permitiendo incluso abrir la historia clínica del paciente con los ojos durante la cirugía.
En el caso del paciente ofrece la posibilidad de reducir los tiempos quirúrgicos. No obstante, no existen datos científicos comparativos para asegurar que sea más seguro o que mejore los resultados de manera definitiva, aunque ese es el objetivo, documentar y demostrar en el futuro con la recolección de datos de estas cirugías.
¿Qué impacto tiene este avance para la medicina y qué planes futuros se contemplan?
Se está trabajando para expandir este entrenamiento no solo a la cirugía vascular cerebral, sino también a cirugías de tumores cerebrales y otros procedimientos con el robot. Dado que una clínica en Perú ya adquirió el robot (cuya instalación y construcción del edificio finalizará el próximo año), se planea crear el primer centro de entrenamiento formal en Latinoamérica.
Este entrenamiento será bajo mi tutoría y dirección y se estructurará de manera similar a las "horas de vuelo" de los pilotos: primero se hará un entrenamiento en laboratorio en seco, luego con especímenes cadavéricos en la Universidad Científica del Sur, y finalmente la práctica real con el paciente (primero en simulador, luego acompañados y finalmente solos).
En cuanto al robot que se convierte en un gran aliado para el éxito de la cirugía. ¿Cómo se definir esta herramienta que acompañara las salas de cirugía en adelante?
Este tipo de robots eleva el estándar de la cirugía y potencia las habilidades de los cirujanos en Latinoamérica, permitiéndoles ver mejor, maniobrar mejor y tener una mejor postura. Con este sistema, el cirujano utiliza un casco sumamente ligero equipado con dos lentes a través de los cuales observa, con una profundidad superior a la de un microscopio virtual, lo que el robot registra dentro del campo quirúrgico. Mientras sus manos operan directamente en la zona del paciente, el médico puede estar en la posición que desee sentado, de pie o inclinado— manteniendo siempre la misma calidad de visión. Además, el robot se controla de manera intuitiva mediante el movimiento de los ojos, la cabeza y un pedal, posicionándose exactamente donde el cirujano lo requiere.
![]()
"Este tipo de robots eleva el estándar de la cirugía y potencia las habilidades de los cirujanos en Latinoamérica"
Esta es la primera cirugía que hace con ese robot, ¿cómo fue el entrenamiento o el proceso para llegar hasta ese día?
Sí, es la primera cirugía que se realiza con este robot y es la primera que se hace en Latinoamérica. Es el resultado de un estudio de factibilidad, de ética y el estudio clínico del paciente. El entrenamiento comenzó inicialmente en Austria. Posteriormente, estuve en México, pero al no haber entrenamientos específicos en cirugía de cerebro (neurocirugía) ni de columna, nace la necesidad de crear un entrenamiento para que pacientes pudieran acceder. La ruta del aprendizaje fue entre Austria, México y Lima.
¿Qué significó para usted a nivel profesional lograr este procedimiento y ver los resultados?
La verdad no asimile la magnitud de lo que se había logrado, una vez finalizado todo el procedimiento, al ver a la paciente en perfecto estado y analizar los controles de imágenes, fue en ese momento cuando comprendí con mi equipo el impacto de haber utilizado esta tecnología por primera vez en Sudamérica para neurocirugía (ya que el único otro robot similar en la región está en México y no se usa en esta especialidad, sino en abdomen y otras áreas). La mayor satisfacción profesional fue ver a la paciente feliz y agradecida por la confianza.
La evolución de la paciente fue extraordinaria: a los cuatro días de la cirugía fue dada de alta para regresar a su hogar. En su primer control médico postoperatorio se constató que se encontraba en perfectas condiciones, sin ningún tipo de secuela neurológica ni complicaciones derivadas del procedimiento.
¿Cuánto tiempo hay detrás de una cirugía con tal nivel de complejidad y donde los resultados son muy favorables?
Detrás de esto hubo 6 meses de entrenamiento intermitente, con inmersión en el robot y jornadas de prácticas continúas que a veces duraban 10, 12 o 14 horas. Tenemos la meta de crear un programa de entrenamiento más organizado y fraccionado por etapas. Actualmente, ya se cuenta con la experiencia de un entrenamiento de más de 100 horas diseñado para otro robot en otro tipo de cirugías. Con esa experiencia, la tecnología y el conocimiento en neurocirugía y educación, se busca estructurar nuevos entrenamiento por fases, haciéndolo más corto pero más intenso.
![]()
"La verdad no asimile la magnitud de lo que se había logrado, una vez finalizado todo el procedimiento entendí el gran trabajo como equipo".
Después de este logro para la ciencia médica, ¿qué reflexión hace sobre la tecnología, la inteligencia artificial y la medicina, hoy cuando se habla de un desplazamiento o superposición de la tecnología sobre la capacidad humana?
La tecnología llegó para quedarse, pero la decisión humana siempre la superará, ya que en casos muy individualizados la tecnología puede quedarse corta ante las decisiones que los humanos sí pueden tomar. La inteligencia artificial potencia la posibilidad de ayudar mejor al paciente, disminuye los tiempos de toma de decisiones y ayuda a reducir el riesgo de que algo se pase por alto. Sin embargo, actualmente es imposible delegar el 100% de la toma de decisiones médicas a la tecnología debido a la seguridad y a las alucinaciones que presenta la inteligencia artificial, por lo que siempre debe estar controlada. El orden ideal debe ser adquirir primero el conocimiento y luego usar la inteligencia artificial; el error actual es intentar adquirir el conocimiento a través de ella, lo que genera pérdida de información, de seguridad y una peor captación del conocimiento.
A nivel personal, ¿cómo define este logro y qué retos se cumplieron?
Es muy satisfactorio porque permite mostrar lo que los humanos pueden hacer cuando cuentan con apoyo y tranquilidad para desarrollar sus habilidades. Más allá de los titulares o de ser el primero, lo valioso es seguir siendo la misma persona, el mismo médico. El compromiso es seguir aprendiendo y ayudar a más pacientes a tener mejor calidad de vida.
![]()
"El robot no reemplaza al ser humano; por el contrario, actúa como un aliado fundamental que potencia las habilidades innatas del cirujano, permitiéndole ver mejor, maniobrar con mayor precisión y mantener una postura óptima".
¿Cómo es esa combinación entre bacteriología, medicina, tecnología e inteligencia artificial? ¿Cómo combina estas pasiones al mismo tiempo?
El punto de encuentro de todas estas áreas es la educación. La bacteriología aporta bases de investigación, conocimiento de gérmenes, células, biología molecular y genética; al sumarle la medicina, la oncología y la neurocirugía, se genera una mezcla importante. Con el apoyo de la inteligencia artificial y la educación, se facilita la producción de conocimiento. Actualmente, el doctor ha escrito tres libros y trabaja como editor de dos de las mejores revistas de neurocirugía del mundo, analizando artículos globales y emitiendo conceptos para publicaciones internacionales.
¿Cuándo podría darse este tipo de cirugías en Colombia o qué tan cerca o lejos se está de usar esta tecnología en el país?
El capital humano en Colombia ya existe, hay cirujanos espectaculares. Aunque en el país existen tecnologías como el robot Da Vinci, este no se utiliza en neurocirugía. Para que esta tecnología llegue a Colombia se requiere una convergencia entre la intención empresarial, las políticas de salud y el apoyo al capital humano para que pueda acceder a estos entrenamientos y tecnologías, los cuales actualmente no están disponibles en el país. Espero que sea pronto.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion .
