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Editorial
Muchas gracias
Para la Cruz Roja primero están la vida y la dignidad del hombre, y ese criterio, llevado siempre a la práctica, ha permitido que la Cruz Roja sea en todas partes, garantía irremplazable de respeto para el hombre.
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Viernes, 8 de Mayo de 2015

En Colombia, ninguna persona u organización sabe más de la guerra que la Cruz Roja Colombiana, como que ha estado inmersa en ella desde el comienzo del largo conflicto armado, siempre previniendo y aliviando el sufrimiento de todas las personas afectadas. Todas, sin excepción.

Ninguna persona u organización sabe más del dolor, de la angustia, del llanto y de la sangre derramada en Colombia, que esta entidad solidaria nacida al final de una batalla aterradora, que llegó hace un siglo, para darle forma a la tarea de los voluntarios que ayudaban a heridos, desprotegidos y víctimas de la Guerra de los Mil Días.

En esa guerra, algunos médicos organizaron una carrera de tracción animal que hacía las veces de ambulancia, que facilitó prestar ayuda a los heridos.

Al nacer en 1915, se llamó Sociedad Nacional de la Cruz Roja Colombiana, luego que Hipólito Machado y su alumno Adriano Perdomo asistieran al II Congreso Médico Nacional de Medellín, cumplido en 1913, gracias al apoyo del empresario Santiago Samper y de los médicos José María Montoya y Nicolás Buendía.

El gobierno la reconoció en 1916, y en 1922 recibió el reconocimiento de la Federación de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (Ficr) la dio a conocer del mundo. Hoy se llama Cruz Roja Colombiana y se rige por la ley 852 de 2003.

Además de su labor humanitaria, la Cruz Roja es el símbolo universal más completo y respetado de la neutralidad, y su emblema rojo y blanco es garantía de respeto a la integridad y a la dignidad de todos los seres humanos, incluidos los combatientes en casos de guerra, sin distinguir a unos de otros.

Para la Cruz Roja primero están la vida y la dignidad del hombre, y ese criterio, llevado siempre a la práctica, ha permitido que la Cruz Roja sea en todas partes, garantía irremplazable de respeto para el hombre.

Pero, quizás su campo de acción más importante, al menos en Colombia durante las últimas seis décadas, es el relacionado con el Derecho Internacional Humanitario (DIH), respecto de cuyas violaciones siempre ha actuado con eficacia, serenidad y, sobre todo, energía.

En relación con este tópico, es digna de aplauso y de reconocimiento la tarea de la Cruz Roja Colombiana en el caso de la asistencia humanitaria a los millones de desplazados por la guerra.

Otros frentes de trabajo se relacionan con las desapariciones forzadas, los homicidios y ataques directos a personas protegidas por el DIH, las ocupaciones de bienes civiles privados o públicos, los casos de violencia sexual, el reclutamiento de menores, los casos de malos tratos físicos y/o psicológicos y amenazas, los de contaminación por armas que afectan la vida de una comunidad y los de desplazamiento forzado.

Para lograr sus objetivos, la Cruz Roja, así, nada más, como la conocemos todos los colombianos, tiene el apoyo de la empresa privada, que a través del organismo canaliza recursos económicos importantes, y de miles de voluntarios, en su mayoría jóvenes, que encuentran en la solidaridad una manera de ayudar a los necesitados.

En un siglo, no ha habido un solo momento en que la Cruz Roja no haya estado al frente de canalizar el apoyo necesario para quienes más necesitan. Solo en 2013, benefició a 6 millones de colombianos en salud, educación, inclusión social, cultura de la no violencia y gestión del riesgo.

Por eso hoy, desde esta tribuna, nos unimos a todos los colombianos para decirle a esta entidad, muchas gracias.

 

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