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Editorial
¡Ojalá se logre!
Los habitantes de esta subregión de Norte de Santander requieren un oasis, luego de esta temporada de incesante conflicto armado.
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La opinión
La Opinión
Miércoles, 3 de Junio de 2026

El Catatumbo, que desde enero del año pasado se encuentra en una prolongada guerra entre el Eln y la disidencia de las Farc, merece una oportunidad de incursionar en la paz.

Los habitantes de esta subregión de Norte de Santander requieren un oasis, luego de esta temporada de incesante conflicto armado que ha  generado una crisis humanitaria sin precedentes.

Hay que darle una oportunidad a los diálogos y las conversaciones para buscar que desescalamiento de los enfrentamientos entre ambos grupos, sus hostilidades a los civiles y los ataques contra la Fuerza Pública.

Nada bueno para el departamento se desprende de esta oleada violenta que sacude al territorio catatumbero,  como lo demuestra hasta el hecho de la utilización indiscriminada de los peligrosos drones armados con explosivos.

Que en este momento comience a hablarse de que el ambiente actual logre entrar en una fase en que la palabra  se imponga sobre los fusiles y las bombas, es un paso que debe darse en procura de un acuerdo humanitario.

El papel de mediador territorial asumido por el gobernador William Villamizar resulta importante para buscar aclimatar la tranquilidad en esta zona nortesantandereana que ya va a completar 17 meses en medio del fragor de la violencia.

Que Naciones Unidas apoye esa misión constituye una buena noticia al demostrar el interés de la comunidad internacional porque se logre consolidar el acercamiento y el diálogo con las organizaciones enfrascadas en la disputa a sangre y fuego de ese territorio.

También el tener el visto bueno del Gobierno nacional y el respaldo de la Defensoría del Pueblo, igualmente consolidan aún más esta  estrategia tendiente a que los niños cuando vayan a la escuela, por dar un solo ejemplo, no estén expuestos en el Catatumbo a caer víctimas de los campos minados, los drones o a ser reclutados forzosamente.

La presencia de la Iglesia católica en la Mesa Exploratoria para la Paz, es además una fortaleza con el fin de avanzar hacia las metas trazadas por esta iniciativa que también se irradiará positivamente hacia otras regiones del departamento.

Lo anterior porque el conflicto armado en esa zona se desbordó hacia municipios como El Zulia, Villa del Rosario que ahora padecen sus efectos.

Ahora resta esperar la buena voluntad del Eln y de la disidencia de las Farc para que determinen entrar en ese sendero humanitario. La respuesta está en manos de ellos y la mesa está lista para que se adelanten los contactos que faciliten, con los respectivos garantes, los respectivos acuerdos humanitarios.

Y desde el mismo territorio surgió una voz de alivio frente a esta opción que empieza a construirse. Se trata del alcalde de Tibú, Richard Claro, quien aseguró: “Creemos que todavía es posible lograr la paz en un territorio como el nuestro”.

Queda el departamento a la expectativa sobre los resultados de esta iniciativa, porque ya es hora de cesar el conteo de homicidios, desplazados, desaparecidos, confinados y secuestrados mediante la consolidación del tan anhelado acuerdo humanitario en el Catatumbo.

Todo lo que se haga por un clima de paz es siempre bienvenido, siendo en este caso la opción puesta en marcha,  el primer peldaño que se pondría para lograr soluciones más profundas a la crítica situación de esa región.

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