Parece que por fin llegó el remedio que siempre se esperó en Colombia y demás países donde las llamadas enfermedades tropicales como el dengue son causa de miles y miles de casos de enfermedad y centenares de muertes y pérdidas multimillonarias por año para la economía.
Se trata de una vacuna que puede alejar de los centros de salud a centenares de miles de los 300 millones de personas por año que son víctimas del Aedes aegypti, un mosquito que ahora causa pavor en muchas regiones de Estados Unidos, a donde llegó hace muy poco tiempo y se diseminó sin control.
En solo dos años, de 2010 a 2012, la alta incidencia del dengue en la economía colombiana costó más de 770 mil millones de pesos, según investigaciones del Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico de la Universidad de los Andes y del Centro de Investigación en Salud de la Fundación Santa Fe.
Dos años después, los 105 mil casos de dengue llevaron a Colombia al décimo lugar entre los países con más casos de esa enfermedad que, todo lo indica así, dentro de pocos meses podría comenzar a retroceder en esta parte del mundo.
Este año, en las primeras 28 semanas se registraron 56 mil casos (634 de ellos de carácter severo), que dejaron 186 muertes probables y 33 confirmadas, mientras en toda América Latina las cifras son de 1 millón 409 mil 500 enfermos, con 3.584 casos del nivel de mayor severidad.
Según informaciones del laboratorio Sanofi, a comienzos de 2016, en Colombia comenzarán a aplicar de manera masiva una vacuna que demostró eficacia de 66 por ciento en prevención del dengue general, de 93 por ciento en casos de dengue grave, y de 80,8 por ciento de hospitalizaciones por la enfermedad.
Cuando la vacuna se haga universal, luego de 15 años de investigaciones y de pruebas, los casos de enfermos (y de muertos por el mal) caerán de manera drástica, pero también los costos para la economía. Basta pensar en lo que se pudo hacer, en materia de salud en Colombia en dos años, con 770 mil millones de pesos perdidos por razón del dengue.
Una de las particularidades del dengue es que, en teoría, raramente es fatal en su versión general, aunque los síntomas son terribles, con fiebre permanente muy alta, dolor de cabeza intenso, sudoración y dolores de coyunturas. En la especie hemorrágica, que causa sangrado e hipotensión, puede acarrear por lo menos 25 mil muertes al año en el mundo.
La vacuna llega en un momento clave, con la enfermedad azotando al sur de Estados Unidos, a donde llegó simultáneamente por Florida y Arizona, distantes 2 mil 500 kilómetros. Prácticamente tomó por sorpresa al país, impreparado para hacerle frente, basado en el supuesto de que es una enfermedad del trópico.
“El dengue nos democratiza: ahora no importa si somos del norte o del sur del continente, el mosquito nos considera iguales”, dijo con sarcasmo hace pocos días un analista político de Texas.
Como lo señala el estudio, no todos los vacunados están inmunes al dengue, pero con 70 u 80 por ciento que no se enfermen, la situación se tornará complicada para la enfermedad.
Una de las ventajas de la vacuna será que evitará que ocurran situaciones como las que se acostumbran en Colombia, donde, como decía un médico, “el dengue ataca a los empleados solo el lunes en la mañana… después de un fin de semana agitado y con bastante alcohol…”
Controlado el dengue, todavía quedan muchas enfermedades que no se pueden prevenir con vacuna, pero que siguen causando estragos en la salud de las personas… y en las economía de los países pobres.
