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Editorial
Que no sigan siendo un riesgo
Ahora tiene que ponerse en la mesa que la operatividad por parte de las autoridades de tránsito es indispensable afinarla en un aspecto esencial, como es el del control.

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La opinión
La Opinión
Jueves, 22 de Octubre de 2026

Recientemente se planteó la necesaria e indispensable cultura ciudadana en el aspecto relacionado con el comportamiento de los peatones, motociclistas, conductores de automotores y de los pasajeros en el área metropolitana de Cúcuta.

Ahora tiene que ponerse en la mesa que la operatividad por parte de las autoridades de tránsito es indispensable afinarla en un aspecto esencial, como es el del control.

Si ahí no se hacen ajustes, con una presencia permanente y efectiva en lugares reseñados de alta ocurrencia de accidentes, sin descuidar el resto de zonas, seguiremos marcando un lamentable aumento de víctimas en siniestros viales.

Entre los sectores neurálgicos están la avenida Los Libertadores, la doble vía de Siglo XXI, la avenida Camilo Daza y la zona céntrica de la capital de Norte de Santander.

Los anillos viales también se encuentran en ese grupo, por la ocurrencia de accidentes que tienen como efecto generador la velocidad extrema, los adelantamientos no permitidos, la pérdida de control de los vehículos por parte de los conductores y la salida de la vía.

Es necesario que todo no se quede en la aplicación de multas, puesto que ya se aprecia la existencia de vehículos que tienen un alto número de comparendos pendientes de pago y siguen cometiendo las mismas infracciones.

Dentro del reforzamiento hay un asunto de imposición de autoridad que debe aplicarse para empezar a salvar vidas, la integridad de las personas y el acatamiento de las normas, como es el de ponerles coto a los piques de motocicletas.

Esa clase de movilizaciones masivas en que los motorizados van a alta velocidad, practican piruetas, no llevan casco y  hasta hacen caballito a pesar de llevar parrillero, termina convirtiéndose en un mal ejemplo para los demás motociclistas.

Esa tendencia a que la indisciplina se propague hay que revertirla como una manera de decirle a la ciudadanía que las calles no tienen por qué terminar convertidas en zonas peligrosas para los usuarios viales.

Entonces, los puntos de control  y  regulación que se establezcan en esos lugares deben enfocarse hacia la reducción de los siniestros conjurando las situaciones que terminan desencadenando los mismos.

Se necesita que su labor sea altamente preventiva y que igualmente constituya una forma de decirles a los conductores que la autoridad de tránsito ha decidido   hacer presencia permanente para esos lugares no sigan siendo un riesgo para la ciudadanía. 

Obviamente que ello no constituirá el descuido de otras áreas ni el aflojamiento de los operativos contra quienes conducen sin los documentos en regla de los vehículos, puesto que los automovilistas y motorizados no pueden descuidar sus deberes.

Y el otro asunto es que empiece a construirse la empatía entre el ciudadano y el agente de tránsito para lo cual es requerido que no se vean como contradictores, hecho que aunque parezca utópico es recomendable empezar a trabajar en esa dirección. 


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