Entre sus fracasos se pueden enumerar: La reforma a la justicia que fracasó por torpeza de su Ministro.
La reforma educativa se cayó por presión del movimiento estudiantil e incapacidad de la Ministra de educación, la reforma a la salud por presión de las EPSs, el mismo gobierno ordenó hundirla, la reforma tributaria 2012 castigó a la clase media y con la actual perpetúa impuestos que prometió eliminar por ser temporales, la política minera gran depredadora ambiental sin control ni en las explotaciones ni en los ingresos por regalías al Estado.
Esta riqueza se queda en manos del hampa originando un gran foco de corrupción en la expedición de licencias mineras y autorizaciones para operar con retroexcavadoras.
Nuestra política económica de “adicción al crudo” nos está pasando la cuenta de cobro. No obstante las múltiples advertencias hechas al gobierno sobre lo peligroso de esta dependencia, el 55% de nuestras exportaciones son petróleo, no hay reacción alguna.
Seguimos con este modelo neoliberal, con tendencia a la enfermedad holandesa la cual cuando aparece algún ciclo negativo privatiza las utilidades y socializa las perdidas.
Por otra parte, al publicitar la reforma tributariael Presidente Santos dijo: “haré llorar a los ricos”.
Eso es como imaginarnos o creer que Batman y Róbin son enemigos o que el origen de nuestro Presidente fue en un pesebre del barrio las Cruces.
¿Cuáles ricos?, si lo que estamos viendo es una inflación que se aproxima a galope y este es el peor impuesto a los pobres, pues mientras los dueños de activos ven subir el precio de sus propiedades, los asalariados solo ven la destrucción de su capacidad adquisitiva y serán cada día más pobres. La chispa de una mayor inflación es la depreciación del peso frente al dólar.
Si los bienes importados suben de precio necesariamente los demás artículos subirán . Este impuesto de los pobres, la inflación, será aprovechada por el Estado al aplicar este mayor valor en pesos a los dólares de las reservas internaciones, así se conjugará el déficit de 700 mil millones reportados en octubre por Ban-República. Nadie protesta pues es un impuesto “disfrazado”.
Al igual que el virus del “Chikunguya”, que se anunció hace 6 meses y hasta ahora se está sintiendo, sucede con los efectos perversos de la caída en los precios del petróleo que llegarán a mediados del 2015. Hoy el precio del barril de petróleo fluctúa entre los 50 y los 60 dólares por barril.
Si tomáramos una disminución de 30 dólares durante 6 meses, con un dólar a 2100 pesos y con una producción de 1 millón de barriles día, el ingreso a Colombia disminuiría en 11 billones de pesos, unas dos veces el precio de ISAGEN, cifra muy superior al hueco de 7,8 billones del 2014. Adicionalmente, un precio de 2100 pesos por dólar implica más recursos para el sector exportador, un consecuente aumento en el gasto y por supuesto de la inflación que podría superar el 5%. ¡Ojala esté yo equivocado!
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