La peor crisis que ha tenido la ciudad en materia de semáforos y que ha generado caos total en materia de movilidad especialmente en los últimos meses, llevaron al alcalde Donamaris Ramírez a aceptar que la red que controla el tráfico en los puntos neurálgicos de Cúcuta es casi obsoleta y requiere modernizarse.
Que el 90 por ciento de los 422 semáforos existentes en 104 intersecciones viales no funcionen o estén fallando es una clara señal de que es inminente su remodelación, pues la fórmula de repararlos constantemente se agotó y acabó con la paciencia de los cucuteños, quienes han aguantado suficiente el suplicio de andar por una ciudad sin orden de ningún tipo.
La decisión de cambiar ya fue anunciada por Ramírez.
Es claro que modernizar una red de una ciudad como Cúcuta, que se acerca al millón de habitantes pero que además cuenta con una población flotante importante que todos los días utiliza las vías, requiere de un proceso de planeación que toma tiempo, especialmente por las implicaciones técnicas del caso, que deben ser revisadas al milímetro.
Pero la actual administración no cuenta ni con los recursos ni con el tiempo necesario para dejar renovada la infraestructura de semáforos en su totalidad.
La opción que queda entonces es invertir recursos en cambiar las señales electrónicas de los puntos estratégicos de alta afluencia de vehículos, motos y peatones, para menguar el caos actual.
Sin embargo, este proceso de renovación de cerca de 300 señales, para lo cual se abrirá una licitación en las próximas semanas según lo revelado por el propio alcalde, debe hacerse con total conciencia de que lo que se adquiera debe contar con las especificaciones técnicas requeridas, para poder funcionar en caso de una eventual remodelación total que se espera realice el próximo alcalde.
Esto significa que los nuevos semáforos que se adquieran, deben tener la posibilidad de conectarse, ojalá a través de fibra óptica, a una central desde la cual se controlen remotamente todos los aparatos que manejan el tráfico.
Hoy Cúcuta al no contar con tal centro de manejo, debe hacer las reparaciones semáforo por semáforo, pero además, es imposible sincronizar los aparatos para permitir la ola verde y la rápida movilización de los vehículos y generar la menor congestión posible.
Otro de los requisitos claves es que los nuevos semáforos sean de luz LED, entre otros beneficios por su buena luminosidad en el día.
Pero quizás el punto más importante está relacionado con el operador que se escoja para que instale los aparatos, el cual además de contar con amplia experiencia en el tema, debe ofrecer al menos 5 años de garantía sobre los mismos.
El contrato de mantenimiento es otro de los apartes que debe analizarse con lupa.
La solución que plantea la administración es sin duda, la única opción que queda a estas alturas para solucionar de alguna manera la crisis actual.
La inversión de los $7.500 millones de pesos se sumará a toda una estrategia que debe implementar el próximo alcalde, que desde ya tiene una gran tarea pendiente en materia vial.
Por ahora, el alcalde sabe que todos los ojos están puestos en este problema de los semáforos y, por lo tanto, también estarán puestos en su solución.
