Quejarse es una de las actividades favoritas de los cucuteños. A diario, lo que más se oye comentar al peatón, al conductor, al empresario, al vendedor, al taxista, al comerciante y al cambista son todas aquellas cosas que lo mantienen descontento.
Las redes sociales son, quizás, el medio más idóneo para probar esta conducta.
En estos espacios la crítica es casi generalizada y en gran medida destructiva, siendo las carencias de la ciudad el tema predilecto para lanzar juicios negativos.
Claramente, para muchos es más cómodo y fácil dedicarse a quejarse que actuar para generar un cambio.
Pues bien, la Alcaldía ha lanzado una campaña que se presenta como la oportunidad perfecta para que todos los que a diario se quejan de la ciudad, cambien el discurso y se unan para hacer algo por ella.
Más que un campaña, es una convocatoria que bajo el lema ‘Cúcuta, un compromiso de todos´, busca generar la participación ciudadana para embellecer la ciudad a través de sus parques, separadores, glorietas, calles y sitios emblemáticos.
Realmente, la iniciativa es una excelente oportunidad para convocar a todos esos ciudadanos que se con sus comentarios destruyen, e invitarlos a que por su propia mano, aporten para mejorar esa ciudad que tanto parece dolerles.
Las posibilidades de acción son infinitas y el impacto de estas obras depende de capacidad de convocatoria y de las fibras que este proyecto logre tocar en los cucuteños.
Lo ideal sería hacer de esta campaña un gran proyecto ciudadano que le cambie la cara a la ciudad.
La tarea puede empezar, por ejemplo, por las empresas privadas, quienes deben vincularse, no con aportes económicos, sino organizando a los empleados para que voluntariamente donen tiempo para adelantar una obra puntual.
¿Qué pasaría si al menos 10 empresas donan la mano de obra de sus mismos empleados y le regalan a la ciudad el material para pintar entre todos las cebras de las zonas donde no existen, o para sembrar árboles y flores en los separadores y glorietas más descuidadas?
Los presidentes de las Juntas de Acción Comunal podrían convocar grupos de ciudadanos en los barrios que quieran adoptar un espacio para embellecerlo y mantenerlo.
Generar una movilización en torno a esta iniciativa es posible, pero depende de la buena voluntad y la disposición que le pongan los ciudadanos de a pie que quieren ver una ciudad distinta.
Por que son precisamente esos, los ciudadanos de a pie, los que pueden demostrar con esto que la unión es capaz lograr grandes transformaciones.
Quejarse más es la opción más cómoda, pero a Cúcuta le vendría muy bien que su gente se sacuda la indiferencia y se organice, por primera vez, no para protestar sino para aportar a ese cambio que puede darse por el lado de la gente.
Cúcuta es un compromiso de todos y esta convocatoria es una oportunidad para probarlo.
