Un rugido que despertó el fervor
Aunque Abelardo de la Espriella solo adelantó una manifestación pública en Norte de Santander durante toda la campaña presidencial, ese rugido le bastó para despertar el fervor de los nortesantandereanos, quienes comulgaron rápidamente con su idea de imponer mano dura contra los grupos armados y recuperar la seguridad y el orden público, seriamente deteriorados en esta región.
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En febrero pasado, durante una visita a Cúcuta, el aspirante de Defensores de la Patria les presentó a los nortesantandereanos una propuesta centrada, precisamente, en una ofensiva frontal contra las organizaciones criminales, el narcotráfico, la corrupción y la extorsión, en la que contempla fortalecer la cooperación internacional, especialmente con Estados Unidos e Israel.

Además, anunció operaciones dirigidas a retomar territorios dominados por grupos narcoterroristas, entre ellos el Catatumbo, mediante acciones militares, bombardeos contra campamentos ilegales, erradicación manual y fumigación con drones para eliminar cultivos ilícitos. A esto se sumaría un plan de sustitución productiva.
“Norte de Santander será fundamental en ese tránsito de Venezuela hacia la democracia. En ese orden, este departamento se convertirá en la despensa de toda suerte de bienes y servicios para Venezuela”, dijo en ese momento.
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Poco a poco, ese discurso empezó a calar y a ganar terreno entre el empresariado del departamento. Incluso, desde un principio, muchos simpatizantes de ese uribismo puro y duro que ha sido protagonista en esta zona de frontera decidieron jugársela por ‘el tigre’.
El resultado: Norte de Santander terminó por aportar, porcentualmente, la mayor votación de todo el país en favor de De la Espriella.
Las maquinarias, derrotadas otra vez
En el mapa electoral que se dibujó ayer en Norte de Santander nuevamente los grandes derrotados fueron los partidos políticos que anunciaron abiertamente su respaldo hacia la candidata Paloma Valencia y le organizaron concurridas manifestaciones en la ciudad.
Como dice la canción, “no fue una, ni fueron dos”, sino que ya son tres las veces en que las maquinarias quedan en deuda con los aspirantes a los que les prometen el apoyo.
Primero fue en 2018, cuando respaldaron al fallecido exvicepresidente Germán Vargas Lleras, pero este tan solo recogió un poco más de 63.000 votos en la región, quedando en el tercer lugar.
Hace cuatro años, en la primera vuelta presidencial todo el andamiaje de los partidos tradicionales se volcó hacia el candidato Federico Gutiérrez, pero esto no fue suficiente para derrotar a Rodolfo Hernández.
Sin embargo, lo que sucedió este domingo con Paloma Valencia, quien apenas obtuvo 33.319 votos (4,53 %) en el departamento, deja ver que el apoyo de los partidos no fue efectivo, o que no lograron volcar su electorado en torno al proyecto de la senadora.
El dato importante que arrojó la jornada electoral en la región, es que la participación ciudadana aumentó, en comparación con el 2022, al pasar del 53% al 54,17%.
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