A los 19 años, Yan Diomande vive el punto más alto de su carrera con la camiseta de Costa de Marfil en el Mundial. Pero detrás de su irrupción en el fútbol europeo hay una historia conmovedora en la que cuenta la realidad en la que creció, la pérdida de su hermana y una promesa que hoy lo impulsa a ser uno de los mejores jugadores que llega a la Copa del Mundo.
Yan Diomande es el protagonista de una reciente publicación en The Players’ Tribune, una plataforma digital de contenido deportivo, donde los atletas cuentan sus historias en primera persona. Nacido en Abiyán, Costa de Marfil, Diomande creció en condiciones de extrema pobreza, donde llegó a dormir bajo el mismo techo con otras 25 personas. A los 9 años tomó la decisión de dejar su hogar y viajar solo a una academia de fútbol ubicada cerca de la frontera con Ghana, con la esperanza de abrirse camino en el deporte profesional.
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Tras ser rechazado por varios clubes del continente y también por equipos de la MLS, finalmente logró debutar profesionalmente en el Leganés de España a los 18 años, en un partido de alta exigencia frente al Real Madrid.
Sin embargo, en medio de ese avance deportivo llegó uno de los golpes más duros de su vida. Mientras comenzaba su carrera en España, su hermana Roxane, de 15 años, falleció en Costa de Marfil. La causa fue un envenenamiento durante una fiesta, cuando alguien habría puesto una sustancia en su bebida. La noticia le llegó por teléfono semanas después de haber cumplido el sueño de debutar en primera división.
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