Cuarenta familias campesinas de la provincia de Ocaña y de otros municipios del departamento denunciaron que la empresa FLP Gutiérrez les quedó debiendo $65 millones por la venta de cosechas de gulupa, fruta exótica de exportación.
En el segundo semestre de 2011, la empresa se estableció en Ocaña y a comienzos de 2012, empezó la comercialización con los campesinos.
“En abril de 2015, dejaron de pagarnos y en septiembre decidimos no seguirles entregando el fruto porque sin pago no podíamos responder con las cuotas de los bancos”, dijo Holmes Flórez, vocero de los agricultores.
En mayo de 2015, la empresa se radicó en Pereira y los productores debían llevar las cosechas hasta San Alberto (Cesar) y allí las recogían.
Los campesinos afectados por este hecho habitan en La Playa de Belén, Ábrego, en el corregimiento Buena Vista, en Villa Caro, Cácota y Cáchira.
“Invertimos $25 millones en labranza, iniciamos bien y la fruta se vendía cada 15 días, con pagos cumplidos”, dijo Holmes Flórez. “La gulupa era llevada al centro de acopio de Corponor en Ocaña y allí se hacía la selección. Luego la firma emitía un informe de calidad”.
Con el paso de los meses los desembolsos empezaron a demorarse, hasta que dejamos de vender y la fruta se perdía en el campo.
Para no perder el fruto en el último trimestre de 2015, se comercializó en el interior del país. “De ganarnos $3.700 por kilo de exportación, pasamos a devengar solo $500”, dijo Flórez.
Para no perder el dinero, los campesinos se unieron y contrataron al abogado Mauricio Jaime, a quien le otorgaron un poder para que los represente, pues muchos están en quiebra.
Por su parte Nicolás Gutiérrez, gerente de FLP Gutiérrez, había asegurado que la deuda se pagaría antes de finalizar el año pasado, pero eso no se cumplió.
Así mismo, dijo que no son $65 millones sino $39 millones y que el negocio se terminó por el incumplimiento de los campesinos para entregar la fruta.
*La Opinión
