El Alto Consejero para la provincia de Ocaña, Ramón José Cabrales Camacho, liberado el miércoles Santo, salió de su patria chica por razones de seguridad rumbo a la capital de la república.
Antes de viajar denunció que su liberación no fue un gesto humanitario del Eln si no un secuestro extorsivo, ya que la familia pagó una gruesa suma de dinero como el rescate.
Reveló además que sufrió torturas por parte de los guerrilleros quienes lo mantuvieron encadenado en las horas de la noche desde el 14 de diciembre hasta el momento de la entrega.
“El Eln siempre habló de la necesidad del pago económico y viví una verdadera pesadilla en cautiverio”, exclamó el Administrador de Negocios.
Confiesa que estaba cansado de las pesadas cadenas y en varias oportunidades en medio del desespero les indicaba que lo mataran.
Fue categórico al afirmar que después de despertar de esa pesadilla, no se siente seguro en Ocaña y pide protección especial para él y su familia.
Luego de la prolongada retención que demoró 203 días, pagar rescate, ahora enfrenta el drama de abandonar a su tierra natal. “Es una decisión dolorosa porque somos raizales, la gente de Ocaña nos quiere mucho. La verdad como se dieron las cosas, tener que pagar una cantidad de dinero y sobretodo que el Eln espera que yo en los próximos días tenga que llevar más dinero, definitivamente decidimos que salir de la ciudad y viajar a Bogotá a efectuarme los chequeos médicos de rigor, luego de salir de la selva en siete meses en cautiverio”, indicó al canal RCN
El funcionario del gobierno seccional salió con su esposa Melissa Castro Lobo y sus hijos de 9 y 3 años de edad.
La liberación se dio el miércoles en la noche, el jueves y viernes estuvo observando las procesiones que pasaron frente a la vivienda de su padre, el reconocido médico Manuel José Cabrales Aicardy. Subió el sábado al santuario del agua de la virgen de la Torcoroma a pagar una promesa a la patrona, el domingo estuvo en el templo de Jesús Cautivo.
“Durante esos días, me sentí acompañado, pero ya el lunes sintió la ausencia del gobierno nacional quien no se ha apersonado de la situación, incluso para una revisión médica o un tratamiento. Tampoco un esquema de seguridad. No obstante hubo llamados del gobierno nacional, pero no concretaban nada. Luego de un análisis con la familia tomé la dolorosa decisión y acá (en Bogotá) me siento más seguro”, recalcó.
Respeta la opinión del ministro del interior Juan Fernando Cristo pero no comparte la aseveración que es un gesto de paz del Eln. “Si lo hubo, creo que le queda debiendo el Eln al país y al gobierno y si vamos a iniciar un proceso de paz, pero es como jugar un partido de fútbol perdiendo uno cero en contra”, recalcó.
“Estamos como a la deriva escuchando propuestas y mirando cuál es la mejor alternativa para mi familia y mi esposa que viene de padecer siete meses de mi ausencia, incluso para mis hijos, padres y hermanos. Sólo he contado con el apoyo del gobernador William Villamizar Laguado quien me ratificó en el cargo. Es difícil volver a trabajar allá, por razones de seguridad”, reiteró el alto consejero.
Inicialmente se someterá a una tratamiento especializado, tomará las cosas con calma para reponerse de la pesadilla. “Me han ofrecido muchas casas en Medellín, Cartagena, Panamá o México, pero no he recibido el apoyo del gobierno nacional”, reiteró.
Antecedentes de los secuestros de los Cabrales
Con el de Ramón es el cuarto secuestro que padece la familia. De los tres anteriores, dos terminaron en tragedia y Federico regresó con vida.
En febrero de 1988, las Farc secuestraron a Pedro Cabrales, ocurrió en la misma finca y su familia pagó dos veces el rescate exigido pero nunca lo devolvieron. Su cuerpo apareció en una canoa en el río.
Ramón, que se había hecho cargo de sacar adelante a sus sobrinos. Como padecía lupus y podía morir en cautiverio por falta de tratamiento, los Cabrales ofrecieron cambiarle por otro hermano, Federico. La banda terrorista aceptó previo pago de una fuerte suma de dinero. Se internó en la montaña con un empleado, confiado en que Ramón estaría pronto en su casa. Solo cuando le dejaron libre, días más tarde, conoció la noticia: su hermano ya estaba muerto cuando se produjo el pago y el intercambio. Su cuerpo apareció también en una canoa en el río Magdalena.
*La Opinión
