Los museos son lugares perfectos para hacer un viaje al pasado y en Ocaña hay dos joyas culturales, exquisitos cofres donde se guardan las reliquias más preciadas de la provincia.
El primero está ubicado en el Complejo Histórico de San Francisco, donde se desarrolló la Gran Convención de Ocaña en 1828 y el segundo, Antón García de Bonilla, frente al parque San Agustín.
En ellos, Luis Eduardo Páez García, presidente de la Academia de Historia de Ocaña, navega como un experimentado barquero. “Hay piezas arqueológicas y colecciones artísticas de la comarca”.
Museo de la Gran Convención
El espacio cultural está integrado por el templo, antiguo claustro franciscano donde funciona la Biblioteca Pública Luis Eduardo Páez Courvel, la Academia de Historia y el archivo.
La creación del museo surgió con la Ley 10 de 1977. La Academia de Historia es el organismo facultado para administrar el museo, que tiene una arquitectura religiosa de La Colonia.
Al ingresar se puede hacer un recorrido guiado, en el que los visitantes pueden observar una urna de votación utilizada en la Gran Convención.
En la sala San Francisco hay murales dibujados por sacerdotes, en los que se plasman sucesos históricos que marcan el inicio de las artes plásticas en la Provincia. Durante la restauración de 1992, se descubrió la monografía de la Virgen.
En el museo de la Gran Convención el objeto más antiguo corresponde a una talla del Siglo XVIII de San Antonio de Padua y el más reciente es un cáliz donado por el segundo obispo de la Diócesis de Ocaña, monseñor Ignacio Gómez Aristizábal en 1974.
Antón García de Bonilla
En el museo la retina de los visitantes se engalana con piezas que dan cuenta del proceso evolutivo de Ocaña. Hay objetos desde la prehistoria hasta 1950.
Uno de ellos es la imagen de Jesús resucitado tallado en madera en 1630.
Del Siglo XX se destacan armas de la Guerra de los Mil Días, jarrones franceses, españoles y chinos.
De acuerdo con los registros de los museos, más de 3.000 turistas ingresan a las entidades anualmente, no solo de Colombia sino de países como Alemania, Australia y Francia.
“La mayoría llegan atraídos por el Área Natural Única Los Estoraques, de La Playa de Belén y aprovechan para conocer Ocaña y el legado cultural”, afirma la vigía del patrimonio, Martha Pacheco García.
Los visitantes pueden apreciar la sala de los primeros pobladores, en la que se conocen objetos de los orígenes de Ocaña, piezas indígenas y obras artísticas de la cultura Mosquito.
Entre las reliquias que despiertan la curiosidad de los visitantes, está el ‘Bargueño’, un mueble con gavetas donde se guardaban medallas y monedas de la Independencia.
“Simón Bolívar lo regaló a la familia Jácome, pues eran muy amigos”, reseña el presidente de la Academia de Historia, Luis Eduardo Páez García.
*Javier Sarabia | Corresponsal en Ocaña
