Geny Lucero Pinto Ortiz aguarda por la llegada de su padre, Francisco Antonio Pinto Vera, raptado por desconocidos hace ocho días en un paraje de la vereda Negavita, vía La Soberanía.
La familia tiene la esperanza de verlo llegar a la casa sonriente. El comerciante, de 57 años, natural de Labateca, goza del aprecio de la comunidad pamplonesa, en especial en el barrio Chapinero, en donde reside y se ha ganado el respeto por ser una persona dedicada al trabajo.
Geny es la única hija mujer del matrimonio que Francisco Antonio formó con María del Carmen Ortiz.
De acuerdo con Geny y su hermano mayor, Francisco Pinto, estos son días traumáticos para toda la familia. No concilian el sueño y son horas interminables las que han vivido desde que se enteraron de la retención del progenitor.
“Estamos esperando que alguien nos diga algo y nos podamos comunicar con él”, sostuvo.
Esta joven que tomó la vocería para pedir a los captores del jefe de la casa que lo devuelvan lo más pronto posible, dice que las horas se hacen interminables y viven aferrados a la idea de que de un momento a otro va a estar gozando de la libertad.
El día del plagio, Francisco Antonio venía en compañía del hermano, Efraín Pinto, quien se había desplazado ese día de Toledo a visitarlo. A él lo golpearon, lo amarraron a un árbol, se le llevaron las pertenencias y el dinero en efectivo.
Geny Lucero manifestó que su papá no es millonario, sino un comerciante del común y lo que tiene lo ha conseguido trabajando honestamente. “No todo lo que dicen es cierto. Él tiene deudas y está pagando la finca que tiene”.
A los captores, Geny, les pidió pruebas de supervivencia.
La Opinión
