El oficio de la tipografía caló en la mente de Juan de Jesús Leal Gamboa, de 83 años. Él, con la sabiduría de experiencias vividas y el temple de un joven que está empezando a conocer el mundo, sigue en ese oficio con el mismo entusiasmo del primer día.
Su arte lo ha alternado con actividades como la construcción y la agricultura. Además, fue soldado, ferrocarrilero y muchos le atribuyen el haber llevado a Pamplona el tradicional juego del tejo.
Historia de vida
Él, no tuvo una infancia normal y por la condición económica de los padres, solo alcanzó a estudiar la primaria. En esa ápoca adquirió las bases para convertirse en un experto linotipista.
Cuando tenía 12 años (1945), entró como secretario en la imprenta de la Diócesis de Nueva Pamplona.
El interés de aprender y no quedarse como un simple mandadero, lo llevaron a conocer los secretos de la tipografía.
Aprendió a formar palabras que después le facilitaron armar textos completos en la plancha y luego ver sus creaciones en el papel.
Cuando tenía 18 años se radicó en Cúcuta. Por su destreza en el arte de la litografía fue contratado en el diario La Frontera, colaborando con la salida de la primera edición.
Eso fue el 17 de febrero de 1951, en donde conoció a los fundadores de ese medio de comunicación, al pamplonés Luis Parra Bolívar y su esposa Ligia Echeverría, al igual que al periodista Gustavo Rojas Pérez, todos fallecidos.
En ese medio fue ayudante de máquina del experto Carlos Duarte, quien conociendo las capacidades lo ascendió a armador de títulos y de ahí a producir textos completos.
“Uno tenía que saber ortografía y algo de redacción para poder acomodar los mensajes”, sostuvo.
“En Cúcuta estaba amañado pero sentí la necesidad de regresar a Pamplona. De vuelta al pueblo formé mi propia fuente de trabajo, manifestó Juan de Jesús.
Con lo ahorrado en los últimos años y viendo que se había acabado la imprenta de la Diócesis, adquirió una máquina de fabricación alemana por $4.500.
En 1980, había logrado adquirir dos máquinas antiguas y un chibalete con varios tipos de letras.
Actualmente su tipografía todavía funciona en Pamplona y el establecimiento es referente en la ciudad. En el local, cargado de recuerdos, enseña con orgullo tres máquinas que sobrepasan los 180 años de fabricación.
Juan de Jesús argumenta que a pesar de los avances tecnológicos todavía la gente acude a su taller a ordenar trabajos y él se complace en atenderlos
Este hombre, curtido por el trabajo, asegura jocosamente que todavía hay Juan de Jota para rato, como lo llaman parientes y amigos.
La Opinión
