El atentado que dejó secuelas
Su voz, en medio de las décadas de los ochenta y noventa, no pasó desapercibida para sus detractores.
El 23 de mayo de 1985, Navarro sobrevivió a un atentado con granada en una cafetería de Cali. Las heridas provocaron la amputación de parte de su pierna izquierda y una lesión nerviosa que afectó permanentemente su manera de hablar durante toda su vida.
Años después, habló públicamente de esas secuelas y de las dificultades de adaptarse a una prótesis. También contó que seguía disfrutando de bailar salsa, una afición que había adquirido en Cali. Su gusto por el baile continuó después del atentado. Videos en redes recuerdan su ‘swing’.
La candidatura que asumió tras el asesinato de Pizarro
En 1990, el M-19 dejó las armas después de negociar la paz con el gobierno de Virgilio Barco. Carlos Pizarro se convirtió en candidato presidencial de la organización que surgió de ese proceso, pero fue asesinado el 26 de abril, en plena campaña.
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Navarro asumió la candidatura y mantuvo la participación electoral del movimiento. En las elecciones presidenciales de ese año terminó en el tercer lugar, en uno de los momentos más difíciles del tránsito de la antigua guerrilla a la política legal.
Un año después llegó a la copresidencia de la Asamblea Nacional Constituyente junto con Álvaro Gómez Hurtado y Horacio Serpa Uribe. Los tres representaban sectores políticos distintos y encabezaron el organismo que redactó la Constitución de 1991.
En sus recuerdos sobre ese proceso, Navarro explicó que la presidencia colectiva fue parte de la búsqueda de consensos entre liberales, el Movimiento de Salvación Nacional y la Alianza Democrática M-19. La fórmula convirtió la dirección de la Asamblea en un espacio compartido, algo que en años de la violencia bipartidista no hubiera sido posible.