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Política
La noche en que Navarro Wolff se coló en un debate presidencial y otros episodios que marcaron su vida
Ingeniero, profesor y protagonista de la paz con el M-19, Antonio Navarro Wolff dejó escenas que trascendieron sus cargos públicos.


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Colprensa
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Lunes, 2 de Noviembre de 2026

En medio de las cámaras, los periodistas y ante toda Colombia, en 1994, Navarro Wolff irrumpió en un debate presidencial al que no había sido invitado. Su talante característico marcó una noche en la que Ernesto Samper y Andrés Pastrana debatían sus propuestas para llegar a la Presidencia.

Y es que los periodistas pararon la transmisión de inmediato al momento en que el candidato de la Alianza Democrática M-19 entró sorpresivamente al estudio de Inravisión (hoy llamado nuevamente RTVC) para reclamar un espacio.

El episodio quedó entre las escenas recordadas de las campañas electorales colombianas. Pero no fue el único momento singular de una vida que pasó por las aulas universitarias, la lucha armada, una negociación de paz y la presidencia compartida de la Asamblea Constituyente. “Un hombre de paz”, recuerdan muchos.

Tras su fallecimiento este domingo a los 78 años, esos capítulos son los que permiten recordar a la persona más allá de la lista de cargos que ocupó. Más allá de la militancia política.


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Antes de la política, la ingeniería

Antes de los discursos y los encuentros en plazoletas, Navarro tuvo una vida entre las aulas y la ingeniería.

Nació en Pasto el 9 de julio de 1948. Se graduó como ingeniero sanitario de la Universidad del Valle y trabajó como profesor universitario. También realizó estudios de especialización en Ingeniería del Medio Ambiente en la Universidad de Loughborough, en Inglaterra.

En una entrevista con El Tiempo, recordó que había sido un estudiante juicioso y que su acercamiento a la política ocurrió en medio de las movilizaciones universitarias de finales de los años sesenta y comienzos de los setenta. Fue presidente del consejo estudiantil de ingeniería antes de ingresar al M-19 en 1974.

 

El atentado que dejó secuelas

Su voz, en medio de las décadas de los ochenta y noventa, no pasó desapercibida para sus detractores.

El 23 de mayo de 1985, Navarro sobrevivió a un atentado con granada en una cafetería de Cali. Las heridas provocaron la amputación de parte de su pierna izquierda y una lesión nerviosa que afectó permanentemente su manera de hablar durante toda su vida.

Años después, habló públicamente de esas secuelas y de las dificultades de adaptarse a una prótesis. También contó que seguía disfrutando de bailar salsa, una afición que había adquirido en Cali. Su gusto por el baile continuó después del atentado. Videos en redes recuerdan su ‘swing’.

La candidatura que asumió tras el asesinato de Pizarro

En 1990, el M-19 dejó las armas después de negociar la paz con el gobierno de Virgilio Barco. Carlos Pizarro se convirtió en candidato presidencial de la organización que surgió de ese proceso, pero fue asesinado el 26 de abril, en plena campaña.


Lea además: Reacciones a la muerte de Antonio Navarro Wolff, expresidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991


Navarro asumió la candidatura y mantuvo la participación electoral del movimiento. En las elecciones presidenciales de ese año terminó en el tercer lugar, en uno de los momentos más difíciles del tránsito de la antigua guerrilla a la política legal.

Un año después llegó a la copresidencia de la Asamblea Nacional Constituyente junto con Álvaro Gómez Hurtado y Horacio Serpa Uribe. Los tres representaban sectores políticos distintos y encabezaron el organismo que redactó la Constitución de 1991.

En sus recuerdos sobre ese proceso, Navarro explicó que la presidencia colectiva fue parte de la búsqueda de consensos entre liberales, el Movimiento de Salvación Nacional y la Alianza Democrática M-19. La fórmula convirtió la dirección de la Asamblea en un espacio compartido, algo que en años de la violencia bipartidista no hubiera sido posible.

 

Su discurso tras la proclamación de la Constitución del 91

Uno de los hitos políticos de la historia reciente colombiana fue el día en que se proclamó la Constitución de 1991 y el discurso de Navarro Wolff este domingo tras su muerte resuena en varios ámbitos político y sociales.

“Acabamos hoy 3500 horas de trabajo constituyente”, inició Wolff. En su discurso destacó la diversidad de quienes participaron en la construcción de la nueva Carta, desde indígenas y sindicalistas hasta representantes de la aristocracia, políticos tradicionales y guerrilleros que habían llegado a la paz.

“El mosaico del país trabajando día y noche sin descanso, sin pausa”, expresó. Sus palabras también recogieron las expectativas de un cambio que debía reflejarse en el control de la corrupción, el castigo de los delitos de cuello blanco y la superación del clientelismo. Entre sus aspiraciones estaba que “la política sea de nuevo una profesión respetable en este país” y que comenzaran a pagarse las deudas sociales y regionales.

“Pasamos las páginas de la historia cambiando 1886 por 1991”, afirmó. Pero el cierre de su intervención dejó una tarea que iba más allá de los constituyentes: “Ahora, cumplida la misión, nos toca a todos, a ustedes y a nosotros, a quienes creímos y a quienes no creyeron, construir una Colombia de la dimensión de la constitución que hemos forjado”.


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