Las altas temperaturas, los incendios de cobertura vegetal y la presión sobre las fuentes de agua ya comienzan a poner a prueba la capacidad de respuesta de las ciudades intermedias del país, ante un fenómeno de El Niño que, según las previsiones oficiales, podría mantenerse hasta el primer trimestre de 2027.
El escenario llevó a alcaldes y equipos municipales de gestión del riesgo, agrupados en Asointermedias, a reunirse con el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), David Santiago Tamayo, para definir medidas de preparación frente a los efectos que puede generar el fenómeno climático en los próximos meses.
La preocupación de las administraciones municipales está concentrada en varios frentes: una eventual reducción en la disponibilidad de agua, posibles racionamientos, aumento de los incendios de cobertura vegetal y dificultades para mantener servicios esenciales como el suministro de agua potable, la energía y el saneamiento.
El impacto ya se refleja en las condiciones climáticas registradas durante las últimas semanas. De acuerdo con cifras del Ideam, en agosto 48 municipios de 17 departamentos registraron máximos históricos mensuales de temperatura. A esto se suma el pronóstico de una probabilidad superior al 90 % de que El Niño persista hasta el primer trimestre de 2027 y una posibilidad del 69 % de que alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de este año.
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Ante este panorama, la Ungrd pidió a los municipios dejar de considerar las alertas y los pronósticos como información aislada y utilizarlos para adoptar decisiones de prevención acordes con las condiciones de cada territorio.
Agua e incendios, entre las principales preocupaciones
Uno de los puntos centrales de la reunión fue la necesidad de revisar las fuentes de abastecimiento y las reservas de agua con las que cuenta cada municipio. Las alcaldías deberán identificar posibles escenarios de reducción en el suministro y establecer con anticipación protocolos para responder a situaciones de desabastecimiento o racionamiento.
La prevención de incendios de cobertura vegetal constituye otro de los frentes prioritarios. Las altas temperaturas y las condiciones de sequedad pueden favorecer la propagación de las llamas, especialmente en zonas rurales y áreas con vegetación susceptible a incendiarse.
Por ello, Asointermedias pidió a las administraciones mantener activos sus mecanismos de vigilancia, fortalecer la capacidad de los organismos de socorro y actualizar los protocolos de atención.
La preparación también deberá incluir la protección de infraestructura estratégica y la continuidad de servicios indispensables para el funcionamiento de las ciudades. Agua, energía y saneamiento deberán contar con mecanismos de respuesta ante eventuales interrupciones asociadas a las condiciones climáticas.