Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Región
Emchinac: de los racionamientos de agua al reconocimiento internacional
El trabajo de las Empresas Públicas de Chinácota llamó la atención del BID y de entidades de cooperación internacional.
Authored by
Image
La opinión
La Opinión
Lunes, 14 de Septiembre de 2026

Durante años, en Chinácota, tener agua de manera permanente no fue una condición garantizada. Los racionamientos hacían parte de la vida cotidiana de un municipio cuya población puede aumentar de manera considerable durante los fines de semana y las temporadas de mayor afluencia de visitantes. Es un destino turístico de los nortesantanderanos.

Ese escenario empezó a cambiar desde una empresa pública pequeña, con unos 6.000 suscriptores y una fuente principal de abastecimiento: la quebrada Iscalá.

Las Empresas Públicas de Chinácota, Emchinac, emprendieron un proceso para conocer mejor el comportamiento del sistema, identificar los puntos donde se perdía agua y ajustar la operación. El resultado que hoy exhibe la compañía es concreto: reducción de pérdidas en un 12% y un ahorro estimado de 120 millones de litros de agua al año.


Siga leyendo: La triatleta Camila Ardila se estrena en el Mundial Ironman 70.3 en Francia


Ese trabajo, desarrollado sin la dimensión presupuestal ni la infraestructura de los grandes acueductos, terminó llamando la atención fuera del país.

El ingeniero Carlos José Carrero Torres, gerente de Emchinac, fue invitado a participar en el Water Innovation Exchange & Matchmaking - Study Tour Suiza 2026, encuentro al que fueron convocados representantes de empresas y entidades del sector del agua de América Latina.

Chinácota llegó a ese escenario junto a representantes de sistemas de agua de ciudades y territorios de mucha mayor dimensión. Entre los participantes estuvieron empresas de Quito, Cusco y Arequipa, Perú, además de la representación de Aguas de Uruguay.

La empresa nortesantandereana era, según Carrero, la única de una población pequeña frente a organizaciones vinculadas con ciudades de cientos de miles de habitantes.

El ingeniero Carlos José Carrero Torres, gerente de Emchinac.

La ruta comenzó en Colombia

El viaje a Suiza no fue el primer reconocimiento para Emchinac. La relación con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) comenzó con un proyecto de intercambio de experiencias entre empresas de servicios públicos.

La empresa de Chinácota presentó una propuesta para mejorar sus procesos y aprender de organizaciones de mayor tamaño. El desempeño alcanzado hizo que el programa ampliara las actividades previstas inicialmente.

De las actividades contempladas se pasó a seis adicionales y Emchinac terminó siendo considerada un caso de éxito del programa.

Ese resultado abrió una nueva etapa de cooperación.

Posteriormente surgió Conexión Agua, un proyecto que reúne al Fondo de Cooperación Suizo, el BID y el Banco Europeo de Inversiones de Holanda, con el liderazgo de Desco y Acodal.

En ese proceso, Emchinac fue destacada como la empresa pequeña más sobresaliente del país y participó en la presentación del proyecto en un foro.


También: Batallón de Acción Integral y Desarrollo N.° 2 tiene nuevo comandante


La experiencia también le permitió acceder a nuevos procesos de cooperación y capacitación, incluso cuando inicialmente no cumplía con los requisitos para ingresar a uno de los programas.

Aprender para reducir pérdidas

El propósito de esa cooperación no ha sido únicamente recibir asistencia. Parte del trabajo consiste en llevar conocimiento especializado hasta Chinácota.

Expertos holandeses han llegado al municipio para capacitar al personal de Emchinac en seguridad hídrica, gestión de pérdidas y gestión de activos. Además, trabajadores de la empresa han viajado a Bogotá para participar en jornadas de formación.

La compañía también avanza hacia una certificación en Aquarating, un estándar internacional para evaluar empresas de agua y saneamiento. Para ese proceso cuenta con un consultor vinculado al sector de los servicios públicos y con experiencia directiva en entidades de agua de Bogotá.

La lógica que ha seguido Emchinac es medir el comportamiento del sistema, identificar dónde están las mayores pérdidas y actuar sobre esos puntos.

Carrero explica que parte de esa tarea consiste en conocer los consumos durante el día y la noche para establecer cómo se comporta la red y mejorar la prestación del servicio.

El resultado no se limita a una reducción estadística de las pérdidas. La empresa sostiene que el proceso permitió pasar de los antiguos racionamientos a disponer de agua durante todo el día en los diferentes sectores del municipio.

Una empresa pequeña ante proveedores globales

En Suiza, la agenda de Carrero incluyó visitas y encuentros con fabricantes de medidores, tuberías, sistemas de telemetría y otras soluciones tecnológicas para el sector.

También hubo reuniones con empresas prestadoras de servicios, universidades y grandes compañías.

Las actividades de la mañana estuvieron concentradas en empresas de acueducto y universidades, mientras que en las tardes se desarrollaron encuentros con proveedores y compañías de mayor tamaño.

Para Emchinac, la diferencia de escala no impidió aprovechar el encuentro. Por el contrario, permitió discutir cómo tecnologías utilizadas por grandes sistemas podrían adaptarse a las necesidades y posibilidades económicas de un municipio pequeño.

De ese intercambio surgió incluso la posibilidad de desarrollar soluciones que puedan ser utilizadas por otras empresas pequeñas.


Lea: Evolución Carranguera le pone juventud y energía a la música de Norte


La apuesta de Emchinac consiste en buscar tecnología, pero aplicarla con presupuestos que correspondan a la realidad de los municipios de menor tamaño.

De Iscalá a Zúrich

La historia que llevó a Emchinac hasta Suiza comenzó mucho más cerca: en la quebrada Iscalá y en una red de acueducto que durante años tuvo dificultades para garantizar el suministro continuo.

Hoy, la empresa muestra un sistema en el que se han reducido las pérdidas y se ha mejorado la continuidad del servicio.

El reconocimiento internacional llegó después de ese proceso y no antes.

Para el BID y las entidades de cooperación que han acompañado a Emchinac, el interés está precisamente en esa experiencia: demostrar que una empresa pública pequeña puede introducir mejoras en la gestión del agua, capacitar a sus trabajadores, incorporar conocimiento técnico y utilizar tecnología sin depender de presupuestos propios de los grandes acueductos.

Carrero insiste en que los resultados no son producto de su trabajo individual. “Es el trabajo de mis compañeros, no es el trabajo mío solamente”, sostiene.

Esa precisión también explica la historia de Emchinac. El reconocimiento que ahora trasciende las fronteras de Colombia comenzó con una tarea menos visible: saber cuánta agua entraba al sistema, dónde se estaba perdiendo y qué debía cambiar para que el recurso llegara de manera continua a los hogares.

En un municipio que durante años conoció los racionamientos, esos cambios terminaron convirtiéndose en la carta de presentación de Chinácota ante el sector internacional del agua.


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta e todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion 

Temas del Día