El departamento del Tolima enfrenta una de las crisis ambientales más severas de los últimos años debido a una serie de conflagraciones que han devastado más de 30.000 hectáreas de vegetación.
Esta emergencia climática obedece principalmente a las extremas condiciones generadas por el fenómeno de El Niño, sumadas a la presunta intervención de grupos criminales en el inicio de las llamas.
Impacto en la biodiversidad y el agro
La propagación del fuego ha provocado la muerte de innumerables animales silvestres y ha dejado al ganado de la región sin fuentes de alimento.
Simultáneamente, las comunidades campesinas de la zona han perdido sus cultivos, quedando sin una fuente de sustento económico.
Todo esto ocurre mientras el Gobierno nacional divide sus esfuerzos para atender también a los damnificados del reciente terremoto en Chocó, Valle del Cauca y Risaralda.
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Operativos y balance nacional
Para intentar controlar la situación, se han desplegado operativos que cuentan con equipos de bomberos locales y el apoyo de personal de Antioquia, Bogotá y Bucaramanga.
Según un informe reciente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en este momento hay 16 focos activos, tres controlados y 19 en seguimiento constante en cinco departamentos.
La Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima) explicó que la vulnerabilidad de la región se debe a sus ecosistemas, que incluyen bosques secos y páramos, donde habitan más de 8.637 especies biológicas hoy amenazadas.
Tomado de El Colombiano.
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