Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Columnistas
Colombia ante el espejo mundial de la carne
La carne bovina colombiana tiene una oportunidad que el país no debería dejar pasar.
Authored by
Sábado, 31 de Octubre de 2026

La carne bovina colombiana tiene una oportunidad que el país no debería dejar pasar. Lo confirmé durante nuestra participación en la SIAL en París, una de las principales vitrinas alimentarias del mundo, y en las reuniones de la Secretaría Internacional de la Carne, en Bruselas, donde Fedegán tiene asiento con los grandes jugadores del mercado internacional. Allí se examinaron las transformaciones del mercado y sus conclusiones deberían servirnos de brújula para orientar esfuerzos, pues mientras otros países organizan su ganadería para competir, nosotros seguimos discutiendo si tenemos potencial y cómo aprovecharlo.

Estados Unidos ofrece la señal más contundente. Entre enero y agosto de 2026 sus importaciones de carne bovina crecieron 14,4 % frente al mismo período de 2025. Para el año se proyectan 2,9 millones de toneladas importadas, pues su oferta interna atraviesa restricciones y necesita abastecimiento externo. Australia, Brasil, Nueva Zelanda, Uruguay y Argentina disputan ese mercado, mientras Colombia, pese a su cercanía geográfica y al TLC vigente, aún no logra admisibilidad sanitaria. Recientemente, el presidente Trump solicitó 300 mil toneladas adicionales para noviembre, pero seguimos fuera de competencia, aunque activamos gestiones para incorporar la admisibilidad a las conversaciones bilaterales.

Europa muestra otra cara del fenómeno. Su inventario bovino disminuye, presionado por costos, regulaciones y problemas de relevo generacional. Acceder a ese mercado, sin embargo, exige trazabilidad, garantías sanitarias, cumplimiento ambiental y estándares verificables. Hoy Brasil enfrenta restricciones que nos recuerdan cómo los mercados se cierran cuando la confianza se pierde.

China sigue siendo un comprador decisivo, pues sus importaciones cubren cerca de una tercera parte del consumo bovino, aunque depender excesivamente de sus decisiones comerciales conlleva los riesgos de poner los huevos en una sola canasta. Por ello, otros mercados asiáticos y de Oriente Medio ofrecen posibilidades que debemos estudiar producto por producto, sin suponer que todos compran los mismos cortes ni pagan iguales precios.

¿Qué nos enseña este diagnóstico? Primero, que exportar no puede ser una actividad ocasional para colocar excedentes, pues la continuidad de la oferta es una condición de los mercados. Segundo, que la productividad no depende del tamaño del hato, sino de otros factores como la calidad, la ganancia de peso y los kilos por hectárea, entre otros. Tercero, que vender ganado en pie genera ingresos, pero lejos de la rentabilidad derivada de la agregación de valor a partir del sacrificio y procesamiento de carne para exportación.

En ese escenario, nuestra ganadería sostenible tendría grandes oportunidades, siempre que no confundamos discursos con certificaciones efectivas. Colombia dispone de pasturas, genética de excelencia, un camino recorrido en sistemas silvopastoriles y, algo muy importante: una institucionalidad gremial cohesionada y un instrumento de fomento determinante: la parafiscalidad ganadera.

Sin embargo, esas fortalezas siguen siendo insuficientes. Se requiere una política pública que articule al ICA, INVIMA, la industria frigorífica y los productores, con metas y plazos definidos, responsabilidades claras y mecanismos de seguimiento. Las puertas de los mercados no se abren solas, y lo sabemos por experiencia. Es necesario consolidar la trazabilidad de una vez por todas, elevar la productividad, construir una oferta exportable constante y adelantar una estrategia comercial y diplomática que haga valer el estatus sanitario que tanto esfuerzo y recursos ha costado a la ganadería colombiana.

Fedegán está dispuesto a impulsar esa articulación, pues los competidores avanzan, los compradores imponen condiciones y las ventanas comerciales pueden cerrarse. La pregunta no es si Colombia tiene potencial ganadero, que lo tiene. La verdadera pregunta es si seremos capaces de convertirlo, con decisiones y resultados, en una presencia estable y competitiva en los mercados internacionales.

Hasta ahora no… y el mundo no se va a detener para esperarnos.


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion . 

Temas del Día