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Con efe o con jota
Hace más de veinte años que está instalado el fenómeno FOMO (Fear Of Missing Out), lo que sería: Miedo A Perderse Algo.
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Miércoles, 5 de Agosto de 2026

 

Hace más de veinte años que está instalado el fenómeno FOMO (Fear Of Missing Out), lo que sería: Miedo A Perderse Algo. Una dinámica sicológica, sociológica, ontológica, ilógica que sucede sobre todo en las redes sociales, aquel lugar no-lugar donde pastamos día a día, atados, esclavos. Atento a su vigencia, recuerdo el primer verso de “I’m free” de The Rolling Stones, muy no caducos como imperdibles: “Soy libre de hacer lo que quiera en cualquier momento”.

¿Miedo a perderse qué? Pues perderse el tutorial del chef gurú que explica en 20 minutos cómo hacer la perfecta pasta al dente en 12. O la tiktokerrr que muestra lo dichosa que se siente al comer un bowl de ensalada con lechugas bio más ciclospora, que ni las babosas quieren visitar. O suspirar por unos bíceps prometidos, que un manzote infla y desinfla como globos de fiesta, enseñando sus venas como cables de la luz. Otra pípol entrará sí o sí a un foro sobre “el uso de la criptomoneda como reserva a largo plazo frente a la pérdida de poder adquisitivo”, dará un like y saltará a un yutuberrr que le explica cómo será la jubilación en el año 38 y si debe pedirla anticipada; todo esto en 38 minutos y 38 segundos. Una eternidad, pero hay que estar allí. ¿Miedo a no vivir el concierto de cierta star? ¿Pavor a no asistir a la celebración X porque estaré a la misma hora en la cena Y? ¿Pánico a no tener ese cuerpazo de la chica que lo exhibe desfilando ante un espejo en un self-vídeo de calidad cuestionable? ¿Recelo de aquella parejita que viaja tanto y postea fotos de lugares a los que no podré ir nunca? ¿Perturbación porque la web donde busco un hotel me dice que quedan sólo 2 habitaciones y que si no reservo ya, me perderé esos precios tan ventajosos y seré infeliz?

Pues sí. Pues no. Habrá pípol fomofílica y fomofóbica, y supongo que ya habrá fomoterapeutas; no exploro dicha supongación en los buscadores de internet ni con la señorita IA, porque entre otras cosas, me pierdo la telenovela. Y eso me da un “fear” que ni se imaginan.

Por otra parte, más o menos diez años después, brotó el movimiento contrario: el JOMO (Joy Of Missing Out) algo así como Placer Por Perderse Algo. Practicar el JOMO es como cuando se va la luz y llega ese otro miedo de retroceder más de una centuria de adelantos adelantados; es como estar desnudos ante el televisor, la licuadora, el PC, el robot que recoge los pelos y el polvo. En fin, se trata de desconectar, ese verbo tan gastado como impracticable (adjetivo prescindible). Y como la idea es aprovechar el tiempo en otra cosa que estar con el “dichoso móvil”, ese “aparato del demonio”, jomear sería algo así como darle todo el poder de nuestro ser, a un dedo índice y decirle que oprima el off del aparato de la Wi-Fi o de los Datos del teléfono sin cable. Fácil, pero no tanto. Practicarlo sería como aprender a decir NO. No compro, no miro, no envidio, no voy a ese cumpleaños, me quedo en casa. ¿Opciones? Tal vez un libro, un juego de mesa, una doble siesta, mirar el firmamento del techo. Es como darle la bienvenida al Cero. Cero ansiedad, cero emulación, cero compulsión. Control. El deleite de no estar al día.

En qué quedamos: ¿Con efe o con jota? ¿Estar en todo o estar en nada? Cántanos otra, viejo Mick: I can't get no satisfaction…Gonna try and I try…


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