En términos generales podemos decir que todas las profesiones tienen su día para recordarlas, como también los hechos trágicos (muerte de una personalidad o toma de instituciones representativas del Estado) y hechos felices (caída de un autócrata) se les recordará sucesivamente la fecha en que sucedieron los hechos.
La profesión de abogado, o el abogado, tiene su día, pero en Colombia eso se ha prestado para confusión y nadie se pone de acuerdo. Para algunos ese día es el 22 de junio, para rendir homenaje a la figura del jurista Cristóbal Mendoza, quien fue el primer presidente de Venezuela tras su declaración de independencia en 1811. ¡Hágame el favor! Muy “eminente y capacitado”, pero no entendemos por qué tuvimos - o tuvieron - que importarlo de la Capitanía General de Venezuela para que nos representara, siendo que en esa época el Virreinato de la Nueva Granada también tenía juristas ilustres que cumplían los requisitos para la evocación, como Camilo Torres Tenorio, “el más eminente de los abogados del país en su época”.
En un artículo calendado junio 23 de 2016 la revista Ámbito Jurídico publica un artículo donde el autor afirma que “En junio de cada año, se celebra en Colombia el Día del Abogado, en memoria de (francés) Ivo de Chartres, abogado y santo, a quien los juristas de varios países consideran su patrono”. Pero también leo en la red que “San Ivo es Patrón de los Abogados de Zaragoza desde hace más de cuatrocientos años”. No veo la relación con nuestra cultura y tampoco entiendo su importación al Nuevo Mundo.
Otros juristas, más aterrizados, tienen como día del abogado el 14 de julio (de 1789), fecha conmemorativa de la Toma de la Bastilla en manos de los revolucionarios parisinos, que proclamaron el fin del régimen antiguo de monarquías absolutistas y dio inicio a la Revolución francesa. Esta revolución proclamó los principios fundamentales del liberalismo político (soberanía nacional, separación de poderes, igualdad ante la ley y derechos ciudadanos), que, en gran parte adoptó el Congreso constituyente de Villa del Rosario en 1821 para organizar la naciente República de la Gran Colombia. Y hoy, 205 años después de su inclusión en la Carta de 1821, aún luchamos denodada y electoralmente para que esos principios no nos sean vilmente arrebatados.
José Manuel Restrepo Vélez intervino directamente en la confección de la Constitución de 1821 en Villa del Rosario. Su participación no solo fue activa, sino de altísima relevancia política y legislativa. Al finalizar el Congreso y ser expedida la Carta Magna, Simón Bolívar lo nombró, y Santander lo ratificó, como Secretario del Interior y de Relaciones Exteriores de la Gran Colombia. Desde ese cargo ministerial, se encargó de ejecutar y poner en marcha los mandatos constitucionales que él mismo ayudó a redactar. Como historiador nos dejó dos obras muy importantes: "Historia de la revolución de la República de Colombia en la América meridional", la obra inicial de la historiografía colombiana. No está por demás aclarar que el economista José Manuel Restrepo Abondano, actual candidato a la vicepresidencia de Colombia, en "llavería" con un “Tigre” jurídica y electoralmente indestronable, es descendiente del historiador José Manuel Restrepo Vélez. La fecha de nacimiento de este jurista envigadeño es la que deberíamos tener en cuenta para nuestro día del abogado.
Como los abogados hablamos de todo, dejemos la política y hablemos de religión. Ubiquemos la sabiduría del Eclesiastés 10:2 "El corazón del sabio está a su mano derecha, más el corazón del necio a su mano izquierda".
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