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Economía y mercado laboral en Colombia
La conclusión exige un balance razonado. Colombia avanza: en crecimiento económico con creación de empleo y formalización, en medio de una transición hacia actividades sectoriales urbanas.
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Miércoles, 8 de Julio de 2026

La economía colombiana ha enfrentado en el siglo XXI varios choques externos: una crisis financiera, una pandemia, una crisis en la cadena global de suministro; una guerra entre Ucrania y Rusia,y otra entre Irán, Israel y EE. UU.; que sin duda estos hechos influyen en los términos de intercambio, generan una inflación de costos que impacta la inflación observada, la tasa de cambio, las expectativas, las posibilidades de inversión extrajera, y los canales de financiamiento externo.

A eso se suman los problemas internos, una crisis fiscal estructural que se incrementa en cada gobierno que limitalas capacidades institucionales de la economía, sumado a la crispación política, incertidumbre, inseguridad y a los problemas del sistema de salud. Tales hechos, no permite reconocer avances y solo pone el acento en los desafíos (problemas) y las responsabilidades de los gobiernos de turno.

En este marco, la economía y el mercado laboral colombiano muestra capacidades y desafíos por resolver. En primer lugar, la economía colombiana es resiliente y se ha adaptado a los cambios globales e internos, que la crispación política no permite discernir, aun si son fruto del liderazgo empresarial, gubernamental, de los trabajadores y de los hogares colombianos.

Tales capacidades se muestran luego de la pandemia, del efecto rebote y de la recuperación económica que hoy transita a una senda de estabilidad donde la economía crece en 2025 al 2,6%, y que al corte del primer trimestre se aproxima al 2,2%, mientras la economía mundial creció al 2,9% en 2025.

En segundo lugar,y en contra de la sabiduría convencional, este crecimiento económico incide en el mercado laboral, y se manifiesta encreación de empleo, derivada de la dinámica de la demanda laboral. Sin embargo, no se trata de un proceso lineal ni homogéneo. Ocurre, más bien, en un contexto de formalización y de recomposición estructural en el que la oferta laboral está cambiando. Entender esta interacción es clave para valorar, con rigor, tanto los avances como losdesafíos.

Bajo este contexto, en el trimestre móvil de febrero-abril de 2026 comparado con 2025, el empleo formal aumentó en 702 mil personas, impulsado por la creación de 384 mil puestos de asalariados privados, mientras el empleo público registró una leve contracción (-21 mil). Este resultado es relevante porque ocurre en un entorno de mayores costos laborales. Sectores como comercio (+152 mil), servicios profesionales y empresariales (+143 mil) y actividades sociales (+282 mil) concentran buena parte de esta expansión. En otras palabras, la demanda por trabajo es activa, y se está canalizando hacia actividades urbanas con mayor grado de formalización.

En tercer lugar,la creación de empleo coexiste con un proceso de formalización que no puede reducirse a una simple reclasificación estadística. Es cierto que una fracción del crecimiento formal proviene de la transición desde la informalidad, pues la reducción de 118 mil trabajadores por cuenta propia informal así lo sugiere, pero el aumento del empleo formal supera el crecimiento del empleo total. Esto confirma que hay, simultáneamente, creación neta y formalización. El resultado es una mejora en la estructura del empleo, aunque heterogénea y con matices en términos de calidad, porque Colombia se caracteriza por integrar mercados laborales, donde se pueden presentar casos como el de Cúcuta AM, con resultados opuestos a lo que ocurre en el agregado nacional, y enotras áreas.

En cuarto lugar,se presenta una recomposición sectorial. La economía colombiana está desplazando el empleo desde actividades rurales de baja productividad hacia servicios urbanos. La caída de 213 mil ocupados en la agricultura informal contrasta con la expansión en comercio, servicios profesionales y actividades sociales. Más del 80% del nuevo empleo formal se concentra en estos sectores. Este cambio no es menor: redefine la forma en que se genera el ingreso laboral y plantea interrogantes sobre la productividad agregada y la sostenibilidad del crecimiento.

En quinto lugar,y menos visible pero igualmente decisivo, es el ajuste por el lado de las posiciones ocupacionalesy de oferta. Los datos muestran cambios en la composición del empleo —como el aumento del trabajo por cuenta propia formal (+275 mil) y la reducción del segmento informal—, y una caída de la población por fuera de la fuerza laboral (- 204 mil). Este movimiento es clave: porque contribuye a la reducción histórica de la tasa de desempleo y refleja decisiones de los hogares frente a las condiciones del mercado de trabajo. Luego, la participación laboral no es estática; responde a incentivos, expectativas y restricciones.

En este contexto, el descenso del 8% de la tasa de desempleo debe leerse junto con estos cambios en la oferta, como parte de una reconfiguración más amplia del mercado laboral colombiano.

La conclusión exige un balance razonado. Colombia avanza: en crecimiento económico con creación de empleo y formalización, en medio de una transición hacia actividades sectoriales urbanas. Sin embargo, estos avances conviven con desafíos estructurales en calidad del empleo, productividad y sostenibilidad, dado que no todo empleo formal es necesariamente productivo, ni toda formalización se traduce en mejores ingresos. De ahí que esta columna deba leerse en clave de política pública.


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