El gobierno cubano ha expedido sorpresivamente un paquete de reformas económicas sin precedentes, que pareciera abre la posibilidad de pasar poco a poco a la economía de mercado, tan denigrada y atacada por el régimen imperante desde hace más de medio siglo.
El presidente Díaz-Canel al anunciar las medidas afirmó que “Cuba vive las horas más difíciles de este siglo” y agregó que “es tiempo de cambiar todo lo que tiene que ser cambiado”.
Cuba sigue bajo la presión de Trump, que después de haber concertado un memorando de entendimiento con Irán se dedicará a la isla, como él mismo lo ha señalado. La opción militar o “la extracción” de Raúl Castro o de Díaz Canel, seguramente han sido descartadas, ya que serían errores políticos fenomenales.
Pero eso no implica que el mandatario norteamericano se haya olvidado de acabar con el régimen socialista. Por toda la isla hay protestas que nunca se habían visto. Ya los lemas revolucionarios que se invocaban para dar ánimo a la población en medio de crisis como el llamado “período especial”, no tienen efecto. Además, la gente ahora no se resigna al hambre, a la carestía, a la falta de salud y a la carencia de todo, ante el bloqueo petrolero impuesto por Washington.
El problema ahora para Washington es que muchos de los miles de cubanos en el exilio, no solamente exigen la apertura económica, sino borrar por completo el régimen castrista y lo que queda de él. No sería fácil.
Los Estados Unidos han ensayado ya el procedimiento de dejar en Venezuela al cuarteto Delcy-Diosdado-Rodríguez-Padrino con la condición de que sigan rigurosamente las instrucciones que les impartan. Podría entonces suceder que, en Cuba, mientras dejaran a Raúl Castro como una figura emblemática, Díaz-Cannel podría asumir en la isla el papel de Delcy Rodríguez, la más furibunda y leal chavista-madurista hasta el tres de enero de este año.
Lo que no se sabe aún es si las medidas económicas adoptadas por el gobierno cubano lleven igualmente al paso definitivo del socialismo a la democracia. ¿Elecciones? Si en Venezuela es muy difícil hacerlas después de veinte y siete años de régimen. ¿Qué será en Cuba después de sesenta y siete?
Como sucedió con el “Titanic”, el cambio de rumbo ordenado por el Capitán Smith después de que el agua había entrado en los compartimentos luego de impactar el iceberg, fue muy tardío y no evitó el naufragio.
A Irán se le ha abierto una modalidad de “Plan Marshal” después de la segunda guerra mundial, al crear un fondo de 300.000 millones de dólares. De pronto los Estados Unidos podrían estar pensando en un “Plan Marco Rubio”. Todo puede pasar.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion .
