Todo comenzó hace dos años en Wuhan, China, nombre que no habríamos conocido a no ser por el virus pandémico que allí apareció y luego se extendió por todo el mundo. Desde entonces no ha ocurrido otro hecho diferente a la pandemia Covid-19 que nos haya atemorizado tanto y cambiado la vida, prueba de ello han sido la cuarentena, el gran número de enfermos y las desafortunadas muertes. A todos nos ha tocado de una u otra manera, en menor o mayor grado, pero ha estado presente en nuestra casa o comunidad.
Hoy se oye decir que esto o aquello ocurrió en pandemia, como si se tratara de una situación pasada y completamente superada. No es así, aún estamos en ella, lo pretérito es el confinamiento y las medidas restrictivas de movilización y reunión. Basta con revisar las estadísticas y aunque ellas muestren un descenso en el número de casos, estos se siguen presentando y todavía se registran varios decesos por esta causa.
En Europa donde se ha informado hasta de seis oleadas de la infección por este virus, las medidas tomadas para la contención de la pandemia han comenzado a ser retiradas en forma gradual, tales como la obligatoriedad de usar tapabocas en lugares públicos, pero se mantiene para sitios cerrados, la realización de teletrabajo, los aforos reducidos para los lugares donde haya aglomeración y el pasaporte sanitario. Esas disposiciones cambian de país a país según como avanza la vacunación y el comportamiento de la pandemia en sus territorios. Por lo anterior podríamos pensar que estaríamos cerca al final de la pandemia o por lo menos cerca al control de la misma.
En este momento la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos advierte que son posibles varios escenarios futuros, así que, podría ocurrir la persistencia de la transmisión sobre todo por la presencia de las nuevas variantes, hecha la salvedad que los casos nuevos tendrían una menor gravedad que la registrada al inicio de esta crisis que ha afectado la salud en todo el mundo. Otra posibilidad es que se controle al virus y el manejo se haga tal como se hace con las enfermedades endémicas, con vacunaciones periódicas, tal vez anuales. Pero también hay que estar atentos a la posible aparición de nuevas variantes con características distintas e impredecibles.
Lo cierto es que la vacunación ha modificado el curso de la enfermedad haciéndola menos grave y aunque la protección no es completa ha dado cierto alivio a las autoridades sanitarias, al cuerpo médico y la población en general; lo cual ha conducido a relajarse en cierto sentido con respecto a las medidas de salud pública que estábamos observando con rigor. Esto por ahora es apresurado.
El final de la pandemia todavía es incierto, entre nosotros aún se ve lejano. Para esta fecha han recibido un esquema completo de vacunas casi 32 y medio millón de colombianos, esto es alrededor del 63.7% Los esfuerzos por cubrir a la mayor parte de la población se continúan dando sin tregua y pronto llegaremos a unas cifras que nos permitan abandonar las medidas de autocuidado.
Parece estar cerca el final, pero hasta que esto ocurra, debemos seguir usando el tapabocas y acatar en todo las recomendaciones que todavía no se han hecho caducas y si no estamos inmunizados buscar la protección que confieren de las vacunas.
jorgepabonl@yahoo.com
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