Reiteradamente el presidente Petro, como jefe de su bancada del Pacto Histórico, sentenció que ninguno de sus miembros estaban autorizados para darle un solo voto en la elección de presidente del Congreso a un fascista. Y, ¡ahh sorpresa!, toda la bancada del pacto votó por el fascista del Centro Democrático, como quedó demostrado con la exhibición del voto como un trofeo de parte del “archienemigo” Iván Cepeda, en apoyo del candidato del jefe del fascismo Álvaro Uribe.
Mostraron muy temprano los aguijones con los que se tiene que enfrentar el presidente De La Espriella para lograr que se le aprueben las reformas que prometió en campaña, y por las cuales el pueblo colombiano le extendió su respaldo. Flaco servicio le hace al país con estas triquiñuelas o como dijera un expresidente del senado, una “jugadita”, de los políticos que se unen hasta con el diablo, alrededor de sus intereses netamente personales, sin saberse quién es más diablo. Para evitar confusiones digamos que fue una unión de diablos.
Más fascista que el señor Petro, cuando dentro de sus pataletas, creyéndose un reyezuelo, recordando que él es presidente hasta la posesión del electo De La Espriella el próximo 7 de agosto, prohibió como jefe máximo de las fuerzas militares que este se posesionara en una guarnición militar. Que ego, que soberbia, hasta aquí mando yo.
Señor Petro, mientras pierde el tiempo en esas niñadas, de dónde quiere el nuevo presidente posesionarse, que ni quita ni pone, dedíquese a gestionar urgentemente el asilo político con uno de sus pocos amigos porque una cosa si es bien cierta, los EE. UU cuentan con suficientes pruebas para solicitar su extradición para hacerle compañía con el traje naranja a su parcero Maduro y el presidente Abelardo lo anunció por anticipado: “Que si firmaría una eventual extradición de Gustavo Petro”
Y para cerrar con broche de oro estos cuatro años de escandaloso mandato, sin un asomo de delicadeza, no se le pueden pedir peras al olmo, están vaciando las arcas del Estado a través de centenares de contratos suscritos a última hora, de nombramientos a granel y usando a sus muñecas para que le ayuden a esquilmar el erario.
Por lo menos buen gusto en sus muñecas si tiene, veamos cuantas de esas lo acompañarán al exilio, porque a lo otro, al pedido de la justicia norteamericana o a la justicia colombiana no le caminan o no pueden.
El fuego amigo como el caso de Delcy Rodríguez ahora que deja el poder, apenas empieza.
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