La concertación del memorando de entendimiento entre los Estados Unidos e Irán es una buena noticia para el mundo, pero no implica que se haya llegado a un acuerdo definitivo entre los dos países. Se prevé un proceso de negociaciones, especialmente para definir el tema más complejo que es el de la fabricación y tenencia de armas nucleares por parte del régimen de los ayatolas.
Aunque hay defensores también aparecen críticos, aun dentro de algunos sectores republicanos en el congreso de los Estados Unidos. Por lo tanto, no se podrá tener una visión clara del epílogo del conflicto, hasta que se llegue al acuerdo final.
El que ha estado al frente de las negociaciones ha sido el vicepresidente Vance, que con esto se está jugando su postulación como sucesor de Trump. Por su parte, el secretario de estado Marco Rubio se mantiene en este tema en una condición muy discreta. Seguramente espera su turno con Cuba. En esas condiciones podría repetirse el drama de esos monarcas que debían definir a cuál de sus dos hijos dejaba como sucesor.
Trump en esta guerra de 100 días, anunció en 38 oportunidades que el conflicto estaba a punto de terminar y que Irán había aceptado todas las exigencias norteamericanas. Sin embargo, ha debido modificar sus propósitos iniciales. El régimen de los ayatolas no pudo ser derrocado y el grupo más radical, el de la Guardia Revolucionaria ha tomado el control del estado.
Es muy dudoso que los ayatolas prescindan, como se ha anunciado, del apoyo a Hezbolá, a los Hutíes y a otros grupos terroristas. Igualmente, se ha expresado que Irán no podrá fabricar armas nucleares, lo que será un respiro para los Estados Unidos, los demás países de la OTAN y los estados árabes del Golfo. No se sabe, sin embargo, que sucederá con los cohetes y los drones que produce y que ha utilizado con éxito.
Sobre la política que Trump ha seguido en Venezuela e Irán, algunos se preguntan, cuál sería el futuro no sólo para Venezuela, sino para Colombia, si Maduro y su combo hubieran seguido hasta el 2031. No obstante la opresión interna en Venezuela y las amenazas e insultos frecuentes del mismo Maduro y de Diosdado Cabello, contra Colombia e incluso contra al propio Petro. Además de la complicidad del régimen con los grupos armados colombianos que tienen en jaque al Catatumbo.
Otros recuerdan que el régimen venezolano concertó con Irán un acuerdo para ensamblar en Venezuela drones de fabricación iraní, muchos de los cuales se encontraban en la región fronteriza con Colombia, desde donde suponían que los Estados Unidos iban a invadir. Además les servían para su síndrome territorial frente a Colombia. No se sabe de dónde salen los drones con que los grupos armados colombianos atacan cotidianamente a las fuerzas armadas y a la población civil.
Habrá que esperar los desarrollos futuros.
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