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A la brava
Dejen solos a los teoramenses, sin fusiles que les apunten, y líbrenlos de cuidar cultivos de coca.
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Sábado, 6 de Junio de 2026

Ahora que en esta pasada elección presidencial el pueblo de Teorama salió a relucir por la alta votación a favor de Iván Cepeda recordé a mis viejos amigos y vecinos don Ramón Carrascal y su esposa doña Zoila Casadiego. 

Para aquellos lectores que no conocen las minucias de Norte de Santander les cuento que este es un departamento históricamente conservador. Tiene 40 municipios. En el pretérito, los municipios liberales eran Cúcuta, Silos, Chitagá, Bochalema y El Carmen.

En la contienda electoral de los recientes días, Norte de Santander ocupó proporcionalmente, por su territorio y número de habitantes, el primer lugar en el país en sufragios por el candidato presidencial de derecha Abelardo de la Espriella, El Tigre.  Se esperaba que los once municipios de la provincia de Ocaña y la zona del Catatumbo – sobre todo su centro Tibú – se hubieran alineado con el candidato del gobierno debido a la presencia de las cuadrillas marxistas, pero ello no acaeció así: solo cuatro, Hacarí, San Calixto, Teorama y El Tarra, votaron mayoritariamente por él. Por supuesto que estos pueblos, cuando los comunistas armados no acampaban allí, votaban como un solo hombre por el partido conservador. 

Volviendo a don Carlos y a doña Zoila, recuerdo los preparativos que hacían para asistir cada año, sin faltar, al día de San Isidro, patrono de Teorama, el 15 de mayo. Al regresar me referían sus vivencias, el regocijo inmenso de retornar a la patria chica, la complacencia por la muchedumbre que participaba en la procesión con el santo patrono y en las demás ceremonias religiosas, y cómo habían disfrutado de los festejos populares. 

Pero aquello que me relataban mis buenos amigos no se ha interrumpido. Los noticieros de Ocaña y la prensa cucuteña dan cuenta todos los años de las ya famosas celebraciones patronales de Teorama. La gente sigue acudiendo multitudinariamente con la misma fe y el mismo entusiasmo a ellas. Y por algo inexplicable, o tal vez porque el sentido cristiano es mayor e invencible, los cañones, bombas y drones de los terroristas no interfieren las fiestas. 

Se puede creer que Teorama, al depositar por un candidato comunista 4.117 votos, o sea el 76,88 % de su capacidad electoral, ¿se volteó?  ¡No! ¡En absoluto! Estemos tranquilos. Todo se explica por dos fenómenos que pueden ser circunstanciales y desaparecer de un momento a otro, así como aparecieron: los cultivos ilícitos y quienes los usufructúan.

Dejen solos a los teoramenses, sin fusiles que les apunten, y líbrenlos de cuidar cultivos de coca y marihuana, y se verá que de nuevo el partido conservador, hoy escondido y amedrantado, volverá a triunfar. 

Solo hablé de las festividades religiosas y populares de Teorama, pero otro tanto se puede pregonar de Hacarí, El Tarra y San Calixto, en los que igualmente se desbordan por honrar a sus santos patronos.

¡Pueblos como ellos, más tradicionalistas, pacíficos, trabajadores, honrados, sencillos, conservadores y católicos, no los hay!
 Obviamente, la amenaza, la persecución y la vigilancia armada pueden dar la falsa idea de que en los mentados cuatro pueblos cundió el comunismo y, de consiguiente, el ateísmo.  

Ocurre que, como dicen por ahí, a la brava ¿quién no vota por el candidato del que esgrime el arma? 

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